Lecturas del Día - 23/12/2025
MARTES DE LA IV SEMANA DE ADVIENTO, feria o SAN JUAN DE KETY
Primera Lectura : Mal 3, 1-4. 23-24
No se encontró el libro para la sigla: Mal
Salmo : Sal 25 (24)
R// Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.
25:1 De David Alef. A ti, Yahvé, levanto mi alma,
25:2 oh Dios mío. Bet. En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis enemigos!
25:3 Guimel. No hay confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el que traiciona sin motivo.
25:4 Dálet. Muéstrame tus caminos, Yahvé, enséñame tus sendas.
25:5 He. Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. (Vau) En ti estoy esperando todo el día,
25:6 Zain. Acuérdate, Yahvé, de tu ternura, y de tu amor, que son de siempre.
25:7 Jet. De los pecados de mi juventud no te acuerdes, pero según tu amor, acuérdate de mí. por tu bondad, Yahvé.
25:8 Tet. Bueno y recto es Yahvé; por eso muestra a los pecadores el camino;
25:9 Yod. conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su sendero.
25:10 Kaf. Todas las sendas de Yahvé son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes.
25:11 Lámed. Por tu nombre, oh Yahvé, perdona mi culpa, porque es grande.
25:12 Mem. Si hay un hombre que tema a Yahvé, él le indica el camino a seguir;
25:13 Nun. su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra.
25:14 Sámek. El secreto de Yahvé es para quienes le temen, su alianza, para darles cordura.
25:15 Ain. Mis ojos están fijos en Yahvé, que él sacará mis pies del cepo.
25:16 Pe. Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado.
25:17 Sade. Alivia los ahogos de mi corazón, hazme salir de mis angustias.
25:18 (Qof.) Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados.
25:19 Res. Mira cuántos son mis enemigos, cuán violento el odio que me tienen.
25:20 Sin. Garda mi alma, líbrame, no quede confundido, cuando en ti me cobijo.
25:21 Tau. Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, Yahvé.
25:22 Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.
Evangelio : Lc 1, 57-66
1:57 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo.
1:58 Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella.
1:59 Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías,
1:60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan».
1:61 Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre».
1:62 Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase.
1:63 El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados.
1:64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios.
1:65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas;
1:66 todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.