Lecturas del Día - 29/12/2025
LUNES. DÍA V DENTRO DE LA OCTAVA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR o SANTO TOMÁS BECKET
Primera Lectura : 1 Jn 2, 3-11
2:3 En esto sabemos que le conocemos: en que guardamos sus mandamientos.
2:4 Quien dice: «Yo le conozco» y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él.
2:5 Pero quien guarda su Palabra, ciertamente en él el amor de Dios ha llegado a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él.
2:6 Quien dice que permanece en él, debe vivir como vivió él.
2:7 Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo, que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la Palabra que habéis escuchado.
2:8 Y sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo - lo cual es verdadero en él y en vosotros - pues las tinieblas pasan y la luz verdadera brilla ya.
2:9 Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está aún en las tinieblas.
2:10 Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza.
2:11 Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.
Salmo : Sal 96 (95)
R// Alégrese el cielo, goce la tierra.
96:1 ¡Cantad a Yahvé un canto nuevo, cantad a Yahvé, toda la tierra,
96:2 cantad a Yahvé, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día,
96:3 contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
96:4 Que grande es Yahvé, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
96:5 Pues nada son todos los dioses de los pueblos. Mas Yahvé los cielos hizo;
96:6 gloria y majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario.
96:7 Rendid a Yahvé, familias de los pueblos, rendid a Yahvé gloria y poder,
96:8 rendid a Yahvé la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad,
96:9 postraos ante Yahvé en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra entera!
96:10 Decid entre las gentes: «¡Yahvé es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente.
96:11 ¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra;
96:12 exulte el campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del bosque,
96:13 ante la faz de Yahvé, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El juzgará al orbe con justicia, a los pueblos con su lealtad.
Evangelio : Lc 2, 22-35
2:22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor,
2:23 como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor
2:24 y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.
2:25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.
2:26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
2:27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él,
2:28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
2:29 «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz;
2:30 porque han visto mis ojos tu salvación,
2:31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
2:32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel».
2:33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.
2:34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -
2:35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».