Lecturas del Día - 04/01/2026
DOMINGO SEGUNDO DESPUÉS DE NAVIDAD
Primera Lectura : Eclo 24, 1-2. 8-12
No se encontró el libro para la sigla: Eclo
Salmo : Sal 146 (147)
R// El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
146:1 ¡Aleluya! ¡Alaba a Yahvé, alma mía!
146:2 A Yahvé, mientras viva, he de alabar, mientras exista salmodiaré para mi Dios.
146:3 No pongáis vuestra confianza en príncipes, en un hijo de hombre, que no puede salvar;
146:4 su soplo exhala, a su barro retorna, y en ese día sus proyectos fenecen.
146:5 Feliz aquel que en el Dios de Jacob tiene su apoyo, y su esperanza en Yahvé su Dios,
146:6 que hizo los cielos y la tierra, el mar y cuanto en ellos hay; que guarda por siempre lealtad,
146:7 hace justicia a los oprimidos, da el pan a los hambrientos, Yahvé suelta a los encadenados.
146:8 Yahvé abre los ojos a los ciegos, Yahvé a los encorvados endereza, Ama Yahvé a los justos,
146:9 Yahvé protege al forastero, a la viuda y al huérfano sostiene. mas el camino de los impíos tuerce;
146:10 Yahvé reina para siempre, tu Dios, Sión, de edad en edad.
Segunda Lectura : Ef 1, 3-6. 15-18
1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo;
1:4 por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor;
1:5 eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad,
1:6 para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado.
1:15 Por eso, también yo, al tener noticia de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos,
1:16 no ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones,
1:17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente;
1:18 iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos,
Evangelio : Jn 1, 1-18
1:1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
1:2 Ella estaba en el principio con Dios.
1:3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
1:4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,
1:5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
1:6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.
1:7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.
1:8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.
1:9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
1:10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.
1:11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
1:12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;
1:13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.
1:14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
1:15 Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
1:16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.
1:17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
1:18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.