Lecturas del Día - 06/01/2026
MARTES. EPIFANÍA DEL SEÑOR
Primera Lectura : Is 60, 1-6
60:1 ¡Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz, y la gloria de Yahvé sobre ti ha amanecido!
60:2 Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece Yahvé y su gloria sobre ti aparece.
60:3 Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada.
60:4 Alza los ojos en torno y mira: todos se reúnen y vienen a ti. Tus hijos vienen de lejos, y tus hijas son llevadas en brazos.
60:5 Tú entonces al verlo te pondrás radiante, se estremecerá y se ensanchará tu corazón, porque vendrán a ti los tesoros del mar, las riquezas de las naciones vendrán a ti.
60:6 Un sin fin de camellos te cubrirá, jóvenes dromedarios de Madián y Efá. Todos ellos de Sabá vienen portadores de oro e incienso y pregonando alabanzas a Yahvé.
Salmo : Sal 72 (71)
R// Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
72:1 De Salomón. Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia:
72:2 que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes.
72:3 Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados.
72:4 El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor.
72:5 Durará tanto como el sol, como la luna de edad en edad;
72:6 caerá como la lluvia en el retoño, como el rocío que humedece la tierra.
72:7 En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya luna;
72:8 dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra.
72:9 Ante él se doblará la Bestia, sus enemigos morderán el polvo;
72:10 los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos;
72:11 todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones.
72:12 Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara;
72:13 se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará.
72:14 De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre será preciosa ante sus ojos;
72:15 (y mientras viva se le dará el oro de Sabá). Sin cesar se rogará por él, todo el día se le bendecirá.
72:16 Habrá en la tierra abundancia de trigo, en la cima de los montes ondeará como el Líbano al despertar sus frutos y sus flores, como la hierba de la tierra.
72:17 ¡Sea su nombre bendito para siempre, que dure tanto como el sol! ¡En él se bendigan todas las familias de la tierra, dichoso le llamen todas las naciones!
72:18 ¡Bendito sea Yahvé, Dios de Israel, el único que hace maravillas!
72:19 ¡Bendito sea su nombre glorioso para siempre, toda la tierra se llene de su gloria! ¡Amén! ¡Amén!
72:20 Fin de las oraciones de David, hijo de Jesé.
Segunda Lectura : Ef 3, 2-3a. 5-6
3:2 si es que conocéis la misión de la gracia que Dios me concedió en orden a vosotros:
3:3 cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del Misterio, tal como brevemente acabo de exponeros.
3:5 Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido ahora revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
3:6 que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio,
Evangelio : Mt 2, 1-12
2:1 Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén,
2:2 diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle».
2:3 En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.
2:4 Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo.
2:5 Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta:
2:6 Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel».
2:7 Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella.
2:8 Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle».
2:9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.
2:10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
2:11 Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
2:12 Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.