Lecturas del Día - 26/09/2026
SÁBADO DE LA XXV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura : Ecl 11, 9 — 12, 8
No se encontró el libro para la sigla: Ecl
Salmo : Sal 90 (89)
R// Señor, tú has sido nuestro refugio.
90:1 Oración. De Moisés, hombre de Dios. Señor, tú has sido para nosotros un refugio de edad en edad.
90:2 Antes que los montes fuesen engendrados, antes que naciesen tierra y orbe, desde siempre hasta siempre tú eres Dios.
90:3 Tú al polvo reduces a los hombres, diciendo: «¡Tornad, hijos de Adán!»
90:4 Porque mil años a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.
90:5 Tú los sumerges en un sueño, a la mañana serán como hierba que brota;
90:6 por la mañana brota y florece, por la tarde se amustia y se seca.
90:7 Pues por tu cólera somos consumidos, por tu furor anonadados.
90:8 Has puesto nuestras culpas ante ti, a la luz de tu faz nuestras faltas secretas.
90:9 Bajo tu enojo declinan todos nuestros días, como un suspiro consumimos nuestros años.
90:10 Los años de nuestra vida son unos setenta, u ochenta, si hay vigor; mas son la mayor parte trabajo y vanidad, pues pasan presto y nosotros nos volamos.
90:11 ¿Quién conoce la fuerza de tu cólera, y, temiéndote, tu indignación?
90:12 ¡Enseñanos a contar nuestros días, para que entre la sabiduría en nuestro corazón!
90:13 ¡Vuelve, Yahvé! ¿Hasta cuándo? Ten piedad de tus siervos.
90:14 Sácianos de tu amor a la mañana, que exultemos y cantemos toda nuestra vida.
90:15 Devuélvenos en gozo los días que nos humillaste, los años en que desdicha conocimos.
90:16 ¡Que se vea tu obra con tus siervos, y tu esplendor sobre sus hijos!
90:17 ¡La dulzura del Señor sea con nosotros! ¡Confirma tú la acción de nuestras manos!
Evangelio : Lc 9, 43b-45
9:43 y todos quedaron atónitos ante la grandeza de Dios. Estando todos maravillados por todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos:
9:44 «Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».
9:45 Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.
Misa vespertina del XXVI Domingo
Primera Lectura : Ez 18, 25-28
18:25 Y vosotros decís: «No es justo el proceder del Señor». Escuchad, casa de Israel: ¿Que no es justo mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que no es justo?
18:26 Si el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, a causa del mal que ha cometido muere.
18:27 Y si el malvado se aparta del mal que ha cometido para practicar el derecho y la justicia, conservará su vida.
18:28 Ha abierto los ojos y se ha apartado de todos los crímenes que había cometido; vivirá sin duda, no morirá.
Salmo : Sal 25 (24)
R// Recuerda, Señor, tu ternura.
25:1 De David Alef. A ti, Yahvé, levanto mi alma,
25:2 oh Dios mío. Bet. En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis enemigos!
25:3 Guimel. No hay confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el que traiciona sin motivo.
25:4 Dálet. Muéstrame tus caminos, Yahvé, enséñame tus sendas.
25:5 He. Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. (Vau) En ti estoy esperando todo el día,
25:6 Zain. Acuérdate, Yahvé, de tu ternura, y de tu amor, que son de siempre.
25:7 Jet. De los pecados de mi juventud no te acuerdes, pero según tu amor, acuérdate de mí. por tu bondad, Yahvé.
25:8 Tet. Bueno y recto es Yahvé; por eso muestra a los pecadores el camino;
25:9 Yod. conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su sendero.
25:10 Kaf. Todas las sendas de Yahvé son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes.
25:11 Lámed. Por tu nombre, oh Yahvé, perdona mi culpa, porque es grande.
25:12 Mem. Si hay un hombre que tema a Yahvé, él le indica el camino a seguir;
25:13 Nun. su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra.
25:14 Sámek. El secreto de Yahvé es para quienes le temen, su alianza, para darles cordura.
25:15 Ain. Mis ojos están fijos en Yahvé, que él sacará mis pies del cepo.
25:16 Pe. Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado.
25:17 Sade. Alivia los ahogos de mi corazón, hazme salir de mis angustias.
25:18 (Qof.) Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados.
25:19 Res. Mira cuántos son mis enemigos, cuán violento el odio que me tienen.
25:20 Sin. Garda mi alma, líbrame, no quede confundido, cuando en ti me cobijo.
25:21 Tau. Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, Yahvé.
25:22 Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.
Segunda Lectura : Flp 2, 1-11
2:1 Así, pues, os conjuro en virtud de toda exhortación en Cristo, de toda persuasión de amor, de toda comunión en el Espíritu, de toda entrañable compasión,
2:2 que colméis mi alegría, siendo todos del mismo sentir, con un mismo amor, un mismo espíritu, unos mismos sentimientos.
2:3 Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo,
2:4 buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás.
2:5 Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo:
2:6 El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios.
2:7 Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre;
2:8 y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.
2:9 Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre.
2:10 Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos,
2:11 y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre.
Evangelio : Mt 21, 28-32
21:28 «Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: "Hijo, vete hoy a trabajar en la viña."
21:29 Y él respondió: "No quiero", pero después se arrepintió y fue.
21:30 Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: "Voy, Señor", y no fue.
21:31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» - «El primero» - le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.
21:32 Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él.