Lecturas del Día - 01/10/2026
JUEVES. SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS, virgen y doctora de la Iglesia, memoria obligatoria
Primera Lectura : Job 19, 21-27
No se encontró el libro para la sigla: Job
Salmo : Sal 27 (26)
R// Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
27:1 De David. Yahvé es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Yahvé, el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?
27:2 Cuando se acercan contra mí los malhechores a devorar mi carne, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropiezan y sucumben.
27:3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, estoy seguro en ella.
27:4 Una cosa he pedido a Yahvé, una cosa estoy buscando: morar en la Casa de Yahvé, todos los días de mi vida, para gustar la dulzura de Yahvé y cuidar de su Templo.
27:5 Que él me dará cobijo en su cabaña en día de desdicha; me esconderá en lo oculto de su tienda, sobre una roca me levantará.
27:6 Y ahora se alza mi cabeza sobre mis enemigos que me hostigan; en su tienda voy a sacrificar. sacrificios de aclamación. Cantaré, salmodiaré a Yahvé.
27:7 Escucha, Yahvé, mi voz que clama, ¡tenme piedad, respóndeme!
27:8 Dice de ti mi corazón: «Busca su rostro». Sí, Yahvé, tu rostro busco:
27:9 No me ocultes tu rostro. No rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio. No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.
27:10 Si mi padre y mi madre me abandonan, Yahvé me acogerá.
27:11 Enséñame tu camino, Yahvé, guíame por senda llana, por causa de los que me asechan;
27:12 no me entregues al ansia de mis adversarios, pues se han alzado contra mí falsos testigos, que respiran violencia.
27:13 ¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahvé en la tierra de los vivos!
27:14 Espera en Yahvé, ten valor y firme corazón, espera en Yahvé.
Evangelio : Lc 10, 1-12
10:1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir.
10:2 Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
10:3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos.
10:4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.
10:5 En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa."
10:6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros.
10:7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa.
10:8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan;
10:9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros."
10:10 En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid:
10:11 "Hasta el polvo de vuestra ciuadad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca."
10:12 Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.