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Evangelio según san Mateo 27
Mt
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Capítulo 27
Jesús llevado ante Pilato.
Mc 15, 1
Lc 22, 66
Lc 23, 1
Mt 26, 57+
1
Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte.
2
Y después de atarle, le llevaron y le entregaron al procurador Pilato.
Jn 18, 28
Lc 3, 1+
Muerte de Judas.
Hch 1, 18-19
3
Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos,
Mt 26, 15
4
diciendo: «Pequé entregando sangre inocente». Ellos dijeron: «A nosotros, ¿qué? Tú verás».
Dt 27, 25
5
El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó.
2 S 17, 23
6
Los sumos sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre».
Dt 23, 19
7
Y después de deliberar, compraron con ellas el Campo del Alfarero como lugar de sepultura para los forasteros.
Jr 19, 1-6.12
8
Por esta razón ese campo se llamó «Campo de Sangre», hasta hoy.
Jr 7, 32
9
Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Y tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue apreciado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel,
Za 11, 12-13
10
y las dieron por el Campo del Alfarero, según lo que me ordenó el Señor».
Ex 9, 12
Jesús ante Pilato.
Mc 15, 2-15
Lc 23, 2-5.13-25
Jn 18, 28-1
Jn 19, 4-16
11
Jesús compareció ante el procurador, y el procurador le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió Jesús: «Sí, tú lo dices».
12
Y, mientras los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada.
13
Entonces le dice Pilato: «¿No oyes de cuántas cosas te acusan?»
14
Pero él a nada respondió, de suerte que el procurador estaba muy sorprendido.
Sal 39, 1
Is 53, 7
Mt 26, 63
15
Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran.
Jn 18, 39
16
Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás.
17
Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?»,
18
pues sabía que le habían entregado por envidia.
19
Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: «No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa».
20
Pero los sumos sacerdotes y los ancianos lograron persuadir a la gente que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
21
Y cuando el procurador les dijo: «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?», respondieron: «¡A Barrabás!»
22
Díceles Pilato: «Y ¿qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?» Y todos a una: «¡Sea crucificado!» -
Sal 27, 12
23
«Pero ¿qué mal ha hecho?», preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: «¡Sea crucificado!»
24
Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis».
25
Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»
26
Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado.
Jr 26, 15
Mt 26, 28
Hch 5, 28
Coronación de espinas.
Mc 15, 16-20
Jn 19, 2-3
27
Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte.
28
Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura;
Jr 10, 9
29
y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»;
30
y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.
Sal 22, 7-8
Sal 69, 11-12
Sal 109, 25
Mt 27, 11
Is 50, 6
31
Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.
La Crucifixión.
Mc 15, 21-27
Lc 23, 26-34.38
Jn 19, 17-24
32
Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz.
33
Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, «Calvario»,
34
le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo.
Sal 69, 22
Pr 31, 6-7
35
Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes.
Mt 26, 29
Mc 14, 25
Sal 22, 19
36
Y se quedaron sentados allí para custodiarle.
37
Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: «Este es Jesús, el Rey de los judíos».
38
Y al mismo tiempo que a él crucifican a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Is 53, 12.9
Lc 22, 37
Jesús en cruz ultrajado.
Mc 15, 29-32
Lc 23, 35-37
Sal 22, 7
Sal 109, 25
Jr 18, 16
Lm 2, 15
Si 12, 18+
Si 13, 7
Mt 26, 61
Sal 22, 8
So 3, 15
Jn 1, 49
Mt 4, 6
Sal 22, 9
Sb 2, 18-20
Mt 4, 3+
Mt 27, 54
Jn 10, 33
Lc 23, 39-43
39
Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo:
40
«Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!»
41
Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo:
42
«A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él.
43
Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."»
44
De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él.
Muerte de Jesús.
Mc 15, 33-41
Lc 23, 44-49
45
Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.
46
Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»
Jr 15, 9
Am 8, 9
Za 14, 16
Sal 22, 2
47
Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: «A Elías llama éste».
48
Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber.
Lc 23, 36
Jn 19, 29
Sal 69, 22
49
Pero los otros dijeron: «Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle».
50
Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu.
51
En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron.
Ez 37, 12
Dn 12, 13
Jn 5, 25
52
Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron.
1 Co 15, 20
Col 1, 18
1 P 3, 19+
53
Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos.
54
Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «Verdaderamente éste era Hijo de Dios».
Mc 15, 39+
Mt 4, 3+
Sb 2, 13-18
55
Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle.
56
Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
Mt 13, 55
Sepultura de Jesús.
Mc 15, 42-47
Lc 23, 50-55
Jn 19, 38-42
Dt 21, 22s
57
Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús.
58
Se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio orden de que se le entregase.
59
José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia
1 R 13, 29s
60
y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue.
Is 53, 9+
61
Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro.
62
Al otro día, el siguiente a la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato
63
y le dijeron: «Señor, recordamos que ese impostor dijo cuando aún vivía: "A los tres días resucitaré."
Mt 16, 21
Hch 10, 40+
64
Manda, pues, que quede asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: "Resucitó de entre los muertos", y la última impostura sea peor que la primera».
65
Pilato les dijo: «Tenéis una guardia. Id, aseguradlo como sabéis».
Dn 6, 17
66
Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.
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