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Hechos de los Apóstoles 4
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Capítulo 4
1
Estaban hablando al pueblo, cuando se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,
Lc 22, 4+
2
molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban en la persona de Jesús la resurrección de los muertos.
3
Les echaron mano y les pusieron bajo custodia hasta el día siguiente, pues había caído ya la tarde.
Hch 23, 6-8
Hch 24, 15.21
1 Co 15, 20-23
4
Sin embargo, muchos de los que oyeron la Palabra creyeron; y el número de hombres llegó a unos 5,000.
Hch 2, 41+
5
Al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus jefes, ancianos y escribas,
Lc 22, 66+
Lc 3, 2+
6
el Sumo Sacerdote Anás, Caifás, Jonatán, Alejandro y cuantos eran de la estirpe de sumos sacerdotes.
7
Les pusieron en medio y les preguntaban: «¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho vosotros eso?»
Lc 20, 2
8
Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos,
Hch 2, 14+
Hch 1, 8+
Lc 1, 15+
9
puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos hoy interrogados por quién ha sido éste curado,
10
sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros.
Hch 3, 6.16+
Hch 2, 23-24+
11
El es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular.
Sal 118, 22
Mt 21, 42p
1 P 2, 4.7
12
Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos».
Hch 2, 21+
Jl 3, 5
13
Viendo la valentía de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin instrucción ni cultura, estaban maravillados. Reconocían, por una parte, que habían estado con Jesús;
Lc 12, 11-12p
Lc 21, 12-15p
Jn 7, 15
14
y al mismo tiempo veían de pie, junto a ellos, al hombre que había sido curado; de modo que no podían replicar.
15
Les mandaron salir fuera del Sanedrín y deliberaban entre ellos.
16
Decían: «¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente para todos los habitantes de Jerusalén, que ellos han realizado una señal manifiesta, y no podemos negarlo.
Jn 11, 47-48
17
Pero a fin de que esto no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen ya más a nadie en este nombre».
18
Les llamaron y les mandaron que de ninguna manera hablasen o enseñasen en el nombre de Jesús.
19
Mas Pedro y Juan les contestaron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios.
Hch 5, 29
20
No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído».
Hch 1, 8+
Jr 20, 9
1 Co 9, 16
2 Co 13, 8
2 Tm 1, 7-8
21
Ellos, después de haberles amenazado de nuevo, les soltaron, no hallando manera de castigarles, a causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que había occurrido,
Hch 2, 47+
22
pues el hombre en quien se había realizado esta señal de curación tenía más de cuarenta años.
23
Una vez libres, vinieron a los suyos y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y ancianos.
24
Al oírlo, todos a una elevaron su voz a Dios y dijeron: «Señor, tú que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos,
Hch 14, 15+
25
tú que has dicho por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, tu siervo: ¿A qué esta agitación de las naciones, estos vanos proyectos de los pueblos?
Sal 2, 1-2
26
Se han presentado los reyes de la tierra y los magistrados se han aliado contra el Señor y contra su Ungido.
27
«Porque verdaderamente en esta ciudad se han aliado Herodes y Poncio Pilato con las naciones y los pueblos de Israel contra tu santo siervo Jesús, a quien has ungido,
Hch 3, 13+
Hch 10, 38
28
para realizar lo que en tu poder y en tu sabiduría habías predeterminado que sucediera.
Hch 2, 23+
29
Y ahora, Señor, ten en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos que puedan predicar tu Palabra con toda valentía,
Hch 18, 9-10
Hch 28, 31
Ef 6, 19
30
extendiendo tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús».
Hch 3, 16+
31
Acabada su oración, retembló el lugar donde estaban reunidos, y todos quedaron llenos del Espíritu Santo y predicaban la Palabra de Dios con valentía.
Hch 1, 8+
La primera comunidad cristiana
Hch 2, 42-47
Hch 5, 12-16
32
La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos.
Flp 1, 27
Jn 17, 11.21
Hch 2, 44-45
33
Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía.
Hch 1, 8+
Hch 4, 30
34
No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta,
Dt 15, 4
Lc 12, 33
35
y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad.
36
José, llamado por los apóstoles Bernabé (que significa: «hijo de la exhortación»), levita y originario de Chipre,
37
tenía un campo; lo vendió, trajo el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles.
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