Saltar a la lectura
Hechos de los Apóstoles 8
Hch
Inicio
›
Libros de la Biblia
›
Hechos de los Apóstoles
›
Capítulo 8
1
Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria.
Hch 22, 20
Hch 7, 58
Jn 16, 2
2
Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
Lc 23, 50-53
3
Entretanto Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel.
Hch 9, 1-2
Hch 22, 4
Hch 26, 10-11
Ga 1, 13
1 Co 15, 9
Flp 3, 6
1 Tm 1, 13
4
Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Buena Nueva de la Palabra.
Hch 11, 19
5
Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les predicaba a Cristo.
Hch 6, 5
Hch 21, 8
6
La gente escuchaba con atención y con un mismo espíritu lo que decía Felipe, porque le oían y veían las señales que realizaba;
Hch 18, 5+
7
pues de muchos posesos salían los espíritus inmundos dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos quedaron curados.
Mt 8, 29+
8
Y hubo una gran alegría en aquella ciudad.
Hch 2, 46+
9
En la ciudad había ya de tiempo atrás un hombre llamado Simón que practicaba la magia y tenía atónito al pueblo de Samaria y decía que él era algo grande.
10
Y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: «Este es la Potencia de Dios llamada la Grande».
11
Le prestaban atención porque les había tenido atónitos por mucho tiempo con sus artes mágicas.
12
Pero cuando creyeron a Felipe que anunciaba la Buena Nueva del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, empezaron a bautizarse hombres y mujeres.
Hch 5, 42+
Hch 1, 5+
13
Hasta el mismo Simón creyó y, una vez bautizado, no se apartaba de Felipe; y estaba atónito al ver las señales y grandes milagros que se realizaban.
14
Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaria había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.
Hch 11, 1.22
15
Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo;
Lc 8, 51+
Hch 1, 5+
Hch 10, 44
16
pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús.
Hch 2, 28+
Hch 1, 5+
17
Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
1 Tm 4, 14+
18
Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero diciendo:
19
«Dadme a mí también este poder para que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos».
20
Pedro le contestó: «Vaya tu dinero a la perdición y tú con él; pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero.
Is 55, 1
Mt 10, 8
21
En este asunto no tienes tú parte ni herencia, pues tu corazón no es recto delante de Dios.
22
Arrepiéntete, pues, de esa tu maldad y ruega al Señor, a ver si se te perdona ese pensamiento de tu corazón;
23
porque veo que tú estás en hiel de amargura y en ataduras de iniquidad».
Jr 4, 18
Pr 5, 22
24
Simón respondió: «Rogad vosotros al Señor por mí, para que no venga sobre mí ninguna de esas cosas que habéis dicho».
25
Ellos, después de haber dado testimonio y haber predicado la Palabra del Señor, se volvieron a Jerusalén evangelizando muchos pueblos samaritanos.
Hch 1, 8+
26
El Angel del Señor habló a Felipe diciendo: «Levántate y marcha hacia el mediodía por el camino que baja de Jerusalén a Gaza. Es desierto».
Mt 1, 20+
27
Se levantó y partió. Y he aquí que un etíope eunuco, alto funcionario de Candace, reina de los etíopes, que estaba a cargo de todos sus tesoros, y había venido a adorar en Jerusalén,
Sal 68, 32
Is 56, 3-7
Is 18, 7+
Jn 12, 20
28
regresaba sentado en su carro, leyendo al profeta Isaías.
Hch 1, 8+
29
El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y ponte junto a ese carro».
30
Felipe corrió hasta él y le oyó leer al profeta Isaías; y le dijo: «¿Entiendes lo que vas leyendo?»
31
El contestó: «¿Cómo lo puedo entender si nadie me hace de guía?» Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con él.
Rm 10, 14
32
El pasaje de la Escritura que iba leyendo era éste: «Fue llevado como una oveja al matadero; y como cordero, mudo delante del que lo trasquila, así él no abre la boca.
Is 53, 7-8
Lc 18, 31+
33
En su humillación le fue negada la justicia; ¿quién podrá contar su descendencia? Porque su vida fue arrancada de la tierra».
34
El eunuco preguntó a Felipe: «Te ruego me digas de quién dice esto el profeta: ¿de sí mismo o de otro?»
35
Felipe entonces, partiendo de este texto de la Escritura, se puso a anunciarle la Buena Nueva de Jesús.
Lc 24, 27
Hch 5, 42+
36
Siguiendo el camino llegaron a un sitio donde había agua. El eunuco dijo: «Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?»
38
Y mandó detener el carro. Bajaron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y lo bautizó,
39
y en saliendo del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y ya no le vio más el eunuco, que siguió gozoso su camino.
Hch 1, 5+
1 R 18, 12+
Lc 24, 31-32
Hch 2, 46+
40
Felipe se encontró en Azoto y recorría evangelizando todas las ciudades hasta llegar a Cesarea.
Hch 21, 8
Capítulos de Hechos de los Apóstoles
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
Inicio
Biblia
Lecturas
Ajustes