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Hechos de los Apóstoles 9
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Capítulo 9
Vocación de Saulo
Hch 22, 5-16
Hch 26, 9-18
Ga 1, 12-17
Hch 8, 3
1
Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote,
2
y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén.
3
Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo,
Ez 1, 28
4
cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?»
Dn 8, 17
5
El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
6
Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer».
7
Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie.
8
Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco.
Dn 10, 7
9
Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber.
10
Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: «Ananías». El respondió: «Aquí estoy, Señor».
Gn 22
11
Y el Señor: «Levántate y vete a la calle Recta y pregunta en casa de Judas por uno de Tarso llamado Saulo; mira, está en oración
1 S 9, 15-17
12
y ha visto que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos para devolverle la vista».
Hch 9, 17
Hch 28, 8
1 Tm 4, 14+
13
Respondió Ananías: «Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los muchos males que ha causado a tus santos en Jerusalén
14
y que está aquí con poderes de los sumos sacerdotes para apresar a todos los que invocan tu nombre».
Hch 2, 21+
15
El Señor le contestó: «Vete, pues éste me es un instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel.
Hch 22, 21
16
Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre».
Hch 15, 26
Hch 21, 13
1 Co 4, 9-13+
Mt 10, 22+
17
Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saúl, hermano, me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo».
Hch 22, 14
Hch 26, 16
1 Co 9, 1
1 Co 15, 8
Tb 11, 10-15
18
Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado.
Hch 1, 5+
Predicación de Saulo en Damasco.
Ga 1, 16-17
19
Tomó alimento y recobró las fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco,
20
y en seguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas: que él era el Hijo de Dios.
21
Todos los que le oían quedaban atónitos y decían: «¿No es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese nombre, y no ha venido aquí con el objeto de llevárselos atados a los sumos sacerdotes?»
Hch 9, 2
22
Pero Saulo se crecía y confundía a los judíos que vivían en Damasco demostrándoles que aquél era el Cristo.
Hch 2, 36+
Hch 18, 5.28
23
Al cabo de bastante tiempo los judíos tomaron la decisión de matarle.
24
Pero Saulo tuvo conocimiento de su determinación. Hasta las puertas estaban guardadas día y noche para poderle matar.
2 Co 11, 32
25
Pero los discípulos le tomaron y le descolgaron de noche por la muralla dentro de una espuerta.
Saulo en Jerusalén
Ga 1, 18-19
26
Llegó a Jerusalén e intentaba juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.
Hch 4, 36-37
27
Entonces Bernabé le tomó y le presentó a los apóstoles y les contó cómo había visto al Señor en el camino y que le había hablado y cómo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Jesús.
Hch 13, 46+
28
Andaba con ellos por Jerusalén, predicando valientemente en el nombre del Señor.
29
Hablaba también y discutía con los helenistas; pero éstos intentaban matarle.
Hch 5, 41+
Hch 22, 17-21
30
Los hermanos, al saberlo, le llevaron a Cesarea y le hicieron marchar a Tarso.
31
Las Iglesias por entonces gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria; se edificaban y progresaban en el temor del Señor y estaban llenas de la consolación del Espíritu Santo.
1 Co 8, 1
Hch 2, 41+
32
Pedro, que andaba recorriendo todos los lugares, bajó también a visitar a los santos que habitaban en Lida.
33
Encontró allí a un hombre llamado Eneas, tendido en una camilla desde hacía ocho años, pues estaba paralítico.
34
Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te cura; levántate y arregla tu lecho». Y al instante se levantó.
35
Todos los habitantes de Lida y Sarón le vieron, y se convirtieron al Señor.
36
Había en Joppe una discípula llamada Tabitá, que quiere decir Dorcás. Era rica en buenas obras y en limosnas que hacía.
Hch 13, 9+
Lc 12, 33+
37
Por aquellos días enfermó y murió. La lavaron y la pusieron en la estancia superior.
1 R 17, 19
38
Lida está cerca de Joppe, y los discípulos, al enterarse que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres con este ruego: «No tardes en venir a nosotros».
39
Pedro partió inmediatamente con ellos. Así que llegó le hicieron subir a la estancia superior y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrando las túnicas y los mantos que Dorcás hacía mientras estuvo con ellas.
40
Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró; después se volvió al cadáver y dijo: «Tabitá, levántate». Ella abrió sus ojos y al ver a Pedro se incorporó.
Mc 5, 40-41
Lc 7, 15
Hch 3, 7
41
Pedro le dio la mano y la levantó. Llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva.
Hch 9, 13+
42
Esto se supo por todo Joppe y muchos creyeron en el Señor.
43
Pedro permaneció en Joppe bastante tiempo en casa de un tal Simón, curtidor.
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