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Lecturas del Día - 19/12/2025

VIERNES DE LA III SEMANA DE ADVIENTO

Adviento Semana III Morado

Primera Lectura : Jue 13, 2-7. 24-25a

No se encontró el libro para la sigla: Jue

Salmo : Sal 71 (70)

R// Que se llene mi boca de tu alabanza, y así cantaré tu gloria.

71:1 A ti, Yahvé, me acojo, ¡no sea confundido jamás!

71:2 ¡Por tu justicia sálvame, libérame! tiende hacia mí tu oído y sálvame!

71:3 ¡Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve, pues mi roca eres tú y mi fortaleza.

71:4 ¡Dios mío, líbrame de la mano del impío, de las garras del perverso y del violento!

71:5 Pues tú eres mi esperanza, Señor, Yahvé, mi confianza desde mi juventud.

71:6 En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi madre; ¡en ti sin cesar mi alabanza!

71:7 Soy el asombro de muchos, mas tú eres mi seguro refugio.

71:8 Mi boca está repleta de tu loa, de tu gloria todo el día.

71:9 A la hora de mi vejez no me rechaces, no me abandones cuando decae mi vigor.

71:10 Porque de mí mis enemigos hablan, los que espían mi alma se conciertan:

71:11 «¡Dios le ha desamparado, perseguidle, apresadle, pues no hay quien le libere!»

71:12 ¡Oh Dios, no te estés lejos de mí, Dios mío, ven pronto en mi socorro!

71:13 ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que acusan a mi alma; cúbranse de ignominia y de vergüenza los que buscan mi mal!

71:14 Y yo, esperando sin cesar, más y más te alabaré;

71:15 publicará mi boca tu justicia, todo el día tu salvación.

71:16 Y vendré a las proezas de Yahvé, recordaré tu justicia, tuya sólo.

71:17 ¡Oh Dios, desde mi juventud me has instruido, y yo he anunciado hasta hoy tus maravillas!

71:18 Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡oh Dios, no me abandones!, para que anuncie yo tu brazo a todas las edades venideras, ¡tu poderío

71:19 y tu justicia, oh Dios, hasta los cielos! Tú que has hecho grandes cosas, ¡oh Dios!, ¿quién como tú?

71:20 Tú que me has hecho ver tantos desastres y desgracias, has de volver a recobrarme. Vendrás a sacarme de los abismos de la tierra,

71:21 sustentarás mi ancianidad, volverás a consolarme,

71:22 Y yo te daré gracias con las cuerdas del arpa, por tu verdad, Dios mío; para ti salmodiaré a la cítara, oh Santo de Israel.

71:23 Exultarán mis labios cuando salmodie para ti, y mi alma, que tú has rescatado.

71:24 También mi lengua todo el día musitará tu justicia: porque han sido avergonzados, porque han enrojecido, los que buscaban mi desgracia.

Evangelio : Lc 1, 5-25

1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel;

1:6 los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor.

1:7 No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.

1:8 Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo,

1:9 le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.

1:10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso.

1:11 Se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.

1:12 Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él.

1:13 El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan;

1:14 será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento,

1:15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre,

1:16 y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios,

1:17 e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».

1:18 Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad».

1:19 El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva.

1:20 Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo».

1:21 El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario.

1:22 Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablabla por señas, y permaneció mudo.

1:23 Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa.

1:24 Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses

1:25 diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres».