Lecturas del Día - 31/12/2025
DÍA VII DENTRO DE LA OCTAVA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR
Primera Lectura : 1 Jn 2, 18-21
2:18 Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora.
2:19 Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.
2:20 En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo y todos vosotros lo sabéis.
2:21 Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis y porque ninguna mentira viene de la verdad.
Salmo : Sal 96 (95)
R// Alégrese el cielo, goce la tierra.
96:1 ¡Cantad a Yahvé un canto nuevo, cantad a Yahvé, toda la tierra,
96:2 cantad a Yahvé, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día,
96:3 contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
96:4 Que grande es Yahvé, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
96:5 Pues nada son todos los dioses de los pueblos. Mas Yahvé los cielos hizo;
96:6 gloria y majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario.
96:7 Rendid a Yahvé, familias de los pueblos, rendid a Yahvé gloria y poder,
96:8 rendid a Yahvé la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad,
96:9 postraos ante Yahvé en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra entera!
96:10 Decid entre las gentes: «¡Yahvé es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente.
96:11 ¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra;
96:12 exulte el campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del bosque,
96:13 ante la faz de Yahvé, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El juzgará al orbe con justicia, a los pueblos con su lealtad.
Evangelio : Jn 1, 1-18
1:1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
1:2 Ella estaba en el principio con Dios.
1:3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
1:4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,
1:5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
1:6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.
1:7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.
1:8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.
1:9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
1:10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.
1:11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
1:12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;
1:13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.
1:14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
1:15 Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
1:16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.
1:17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
1:18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.
MIÉRCOLES. Después de la Hora Nona
Primera Lectura : Nm 6, 22-27
6:22 Habló Yahvé a Moisés y le dijo:
6:23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: «Así habéis de bendecir a los israelitas. Les diréis:
6:24 Yahvé te bendiga y te guarde;
6:25 ilumine Yahvé su rostro sobre ti y te sea propicio;
6:26 Yahvé te muestre su rostro y te conceda la paz».
6:27 Que invoquen así mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré».
Salmo : Sal 66.
R// Que Dios tenga piedad y nos bendiga.
Formato de referencia no soportado
Segunda Lectura : Gal 4, 4-7
No se encontró el libro para la sigla: Gal
Evangelio : Lc 2, 16-21
2:16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
2:17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño;
2:18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.
2:19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.
2:20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
2:21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.