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Lecturas del Día - 16/01/2026

VIERNES DE LA I SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Tiempo Ordinario Semana I Verde

Primera Lectura : 1 Sam 8, 4-7. 10-22a

No se encontró el libro para la sigla: 1 Sam

Salmo : Sal 89 (88)

R// Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

89:1 Poema. De Etán el indígena.

89:2 El amor de Yahvé por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad.

89:3 Pues tú dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi lealtad.

89:4 «Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:

89:5 Para siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad em edad he erigido tu trono». Pausa.

89:6 Los cielos celebran, Yahvé, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos.

89:7 Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahvé, quién a Yahvé se iguala entre los hijos de los dioses?

89:8 Dios temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su corte.

89:9 Yahvé, Dios Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahvé, tu lealtad te circunda.

89:10 Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes;

89:11 tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo.

89:12 Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste;

89:13 tú creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu nombre.

89:14 Tuyo es el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha;

89:15 Justicia y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro marchan.

89:16 Dichoso el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro caminan, oh Yahvé;

89:17 en tu nombre se alegran todo el día, en tu justicia se entusiasman.

89:18 Pues tú eres el esplendor de su potencia, por tu favor exaltas nuestra frente;

89:19 sí, de Yahvé nuestro escudo; del Santo de Israel es nuestro rey.

89:20 Antaño hablaste tú en visión a tus amigos, y dijiste: «He prestado mi asistencia a un bravo, he exaltado a un elegido de mi pueblo.

89:21 «He encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;

89:22 mi mano será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.

89:23 «No le ha de sorprender el enemigo, el hijo de iniquidad no le oprimirá;

89:24 yo aplastaré a sus adversarios ante él, heriré a los que le odian.

89:25 «Mi lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;

89:26 pondré su mano sobre el mar, sobre los ríos su derecha.

89:27 «El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!

89:28 Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra.

89:29 «Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;

89:30 estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los cielos.

89:31 «Si sus hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,

89:32 si profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,

89:33 «castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,

89:34 mas no retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.

89:35 «No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios;

89:36 una vez he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!

89:37 «Su estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,

89:38 por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo». Pausa.

89:39 Pero tú has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;

89:40 has desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su diadema.

89:41 Has hecho brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has convertido;

89:42 le han saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus vecinos.

89:43 A sus adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has llenado de gozo;

89:44 has embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.

89:45 Le has quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has derribado;

89:46 has abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. Pausa.

89:47 ¿Hasta cuándo te esconderás, Yahvé? ¿arderá tu furor por siempre como fuego?

89:48 Recuerda, Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos de Adán.

89:49 ¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la garra del seol? Pausa.

89:50 ¿Dónde están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu lealtad?

89:51 Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno todos los dardos de los pueblos;

89:52 así ultrajan tus enemigos, Yahvé, así ultrajan las huellas de tu ungido.

89:53 ¡Bendito sea Yahvé por siempre! ¡Amén! ¡Amén!

Evangelio : Mc 2, 1-12

2:1 Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa.

2:2 Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra.

2:3 Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro.

2:4 Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.

2:5 Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».

2:6 Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones:

2:7 «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?»

2:8 Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?

2:9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, toma tu camilla y anda?"

2:10 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -:

2:11 "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa."»

2:12 Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida».