Lecturas del Día - 30/01/2026
VIERNES DE LA III SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura : 2 Sam 11, 1-4a. 4c-10a. 13-17
No se encontró el libro para la sigla: 2 Sam
Salmo : Sal 51 (50)
R// Misericordia, Señor, hemos pecado.
51:1 Del maestro de coro. Salmo. De David.
51:2 Cuando el profeta Natán le visitó después que aquél se había unido a Betsabé.
51:3 Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito,
51:4 lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.
51:5 Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí;
51:6 contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Por que aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.
51:7 Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.
51:8 Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la subiduría.
51:9 Rocíame con el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
51:10 Devuélveme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacaste tú.
51:11 Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas.
51:12 Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva;
51:13 no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu.
51:14 Vuélveme la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso afiánzame;
51:15 enseñaré a los rebeldes tus caminos, y los pecadores volverán a ti.
51:16 Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua tu justicia;
51:17 abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.
51:18 Pues no te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas.
51:19 El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.
51:20 ¡Favorece a Sión en tu benevolencia, reconstruye las murallas de Jerusalén!
51:21 Entonces te agradarán los sacrificios justos, - holocausto y oblación entera - se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.
Evangelio : Mc 4, 26-34
4:26 También decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra;
4:27 duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo.
4:28 La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga.
4:29 Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega».
4:30 Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos?
4:31 Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra;
4:32 pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra».
4:33 Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle;
4:34 no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.