Lecturas del Día - 04/03/2026
MIÉRCOLES DE LA II SEMANA DE CUARESMA o SAN CASIMIRO
Primera Lectura : Jr 18, 18-20
18:18 Entonces dijeron: «Venid y tramemos algo contra Jeremías, porque no va a faltarle la ley al sacerdote, el consejo al sabio, ni al profeta la palabra. Venid e hirámosle por su propia lengua: no estemos atentos a todas sus palabras».
18:19 Estáte atento a mí, Yahvé, y oye lo que dicen mis contrincantes.
18:20 ¿Es que se paga mal por bien? (Porque han cavado una hoya para mi persona.) Recuerda cuando yo me ponía en tu presencia para hablar en bien de ellos, para apartar tu cólera de ellos.
Salmo : Sal 31 (30)
R// Sálvame, Señor, por tu misericordia.
31:1 Del maestro de coro. Salmo. De David.
31:2 En ti, Yahvé, me cobijo, ¡oh, no sea confundido jamás! ¡Recóbrame por tu justicia, líbrame,
31:3 tiende hacia mí tu oído, date prisa! Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve;
31:4 pues mi roca eres tú, mi fortaleza, y, por tu nombre, me guías y diriges.
31:5 Sácame de la red que me han tendido, que tú eres mi refugio;
31:6 en tus manos mi espíritu encomiendo, tú, Yahvé, me rescatas. Dios de verdad,
31:7 tú detestas a los que veneran vanos ídolos; mas yo en Yahvé confío:
31:8 ¡exulte yo y en tu amor me regocije! Tú que has visto mi miseria, y has conocido las angustias de mi alma,
31:9 no me has entregado en manos del enemigo, y has puesto mis pies en campo abierto.
31:10 Tenme piedad, Yahvé, que en angustias estoy. De tedio se corroen mis ojos, mi alma, mis entrañas.
31:11 Pues mi vida se consume en aflicción, y en suspiros mis años; sucumbe mi vigor a la miseria, mis huesos se corroen.
31:12 De todos mis opresores me he hecho el oprobio; asco soy de mis vecinos, espanto de mis familiares. Los que me ven en la calle huyen lejos de mí;
31:13 dejado estoy de la memoria como un muerto, como un objeto de desecho.
31:14 Escucho las calumnias de la turba, terror por todos lados, mientras se aúnan contra mí en conjura, tratando de quitarme la vida.
31:15 Mas yo confío en ti, Yahvé, me digo: «¡Tú eres mi Dios!»
31:16 Está en tus manos mi destino, líbrame de las manos de mis enemigos y perseguidores;
31:17 haz que alumbre a tu siervo tu semblante, ¡sálvame, por tu amor!
31:18 Yahvé, no haya confusión para mí, que te invoco, ¡confusión sólo para los impíos; que bajen en silencio al seol,
31:19 enmudezcan los labios mentirosos que hablan con insolencia contra el justo, con orgullo y desprecio!
31:20 ¡Qué grande es tu bondad, Yahvé! Tú la reservas para los que te temen, se la brindas a los que a ti se acogen, ante los hijos de Adán.
31:21 Tú los escondes en el secreto de tu rostro, lejos de las intrigas de los hombres; bajo techo los pones a cubierto de la querella de las lenguas.
31:22 ¡Bendito sea Yahvé que me ha brindado maravillas de amor (en ciudad fortificada)!
31:23 ¡Y yo que decía en mi inquietud: «Estoy dejado de tus ojos!» Mas tú oías la voz de mis plegarias, cuando clamaba a ti.
31:24 Amad a Yahvé, todos sus amigos; a los fieles protege Yahvé, pero devuelve muy sobrado al que obra por orgullo.
31:25 ¡Valor, que vuestro corazón se afirme, vosotros todos que esperáis en Yahvé!
Evangelio : Mt 20, 17-28
20:17 Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino:
20:18 «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte
20:19 y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará.
20:20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo.
20:21 El le dijo: «¿Qué quieres?» Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino».
20:22 Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?» Dícenle: «Sí, podemos».
20:23 Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.
20:24 Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos.
20:25 Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder.
20:26 No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor,
20:27 y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo;
20:28 de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».