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Lecturas del Día - 30/03/2026

LUNES SANTO

Semana Santa Semana VI Morado

Primera Lectura : Is 42, 1-7

42:1 He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones.

42:2 No vociferará ni alzará el tono, y no hará oír en la calle su voz.

42:3 Caña quebrada no partirá, y mecha mortecina no apagará. Lealmente hará justicia;

42:4 no desmayará ni se quebrará hasta implantar en la tierra el derecho, y su instrucción atenderán las islas.

42:5 Así dice el Dios Yahvé, el que crea los cielos y los extiende, el que hace firme la tierra y lo que en ella brota, el que da aliento al pueblo que hay en ella, y espíritu a los que por ella andan.

42:6 Yo, Yahvé, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes,

42:7 para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas.

Salmo : Sal 27 (26)

R// El Señor es mi luz y mi salvación.

27:1 De David. Yahvé es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Yahvé, el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?

27:2 Cuando se acercan contra mí los malhechores a devorar mi carne, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

27:3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, estoy seguro en ella.

27:4 Una cosa he pedido a Yahvé, una cosa estoy buscando: morar en la Casa de Yahvé, todos los días de mi vida, para gustar la dulzura de Yahvé y cuidar de su Templo.

27:5 Que él me dará cobijo en su cabaña en día de desdicha; me esconderá en lo oculto de su tienda, sobre una roca me levantará.

27:6 Y ahora se alza mi cabeza sobre mis enemigos que me hostigan; en su tienda voy a sacrificar. sacrificios de aclamación. Cantaré, salmodiaré a Yahvé.

27:7 Escucha, Yahvé, mi voz que clama, ¡tenme piedad, respóndeme!

27:8 Dice de ti mi corazón: «Busca su rostro». Sí, Yahvé, tu rostro busco:

27:9 No me ocultes tu rostro. No rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio. No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.

27:10 Si mi padre y mi madre me abandonan, Yahvé me acogerá.

27:11 Enséñame tu camino, Yahvé, guíame por senda llana, por causa de los que me asechan;

27:12 no me entregues al ansia de mis adversarios, pues se han alzado contra mí falsos testigos, que respiran violencia.

27:13 ¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahvé en la tierra de los vivos!

27:14 Espera en Yahvé, ten valor y firme corazón, espera en Yahvé.

Evangelio : Jn 12, 1-11

12:1 Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos.

12:2 Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.

12:3 Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume.

12:4 Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar:

12:5 «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?»

12:6 Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella.

12:7 Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura.

12:8 Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis».

12:9 Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.

12:10 Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro,

12:11 porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.