Lecturas del Día - 17/04/2026
VIERNES DE LA II SEMANA DE PASCUA
Primera Lectura : Hch 5, 34-42
5:34 Entonces un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, con prestigio ante todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín. Mandó que se hiciera salir un momento a aquellos hombres,
5:35 y les dijo: «Israelitas, mirad bien lo que vais a hacer con estos hombres.
5:36 Porque hace algún tiempo se levantó Teudas, que pretendía ser alguien y que reunió a su alrededor unos cuatrocientos hombres; fue muerto y todos los que le seguían se disgregaron y quedaron en nada.
5:37 Después de éste, en los días del empadronamiento, se levantó Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos los que le habían seguido se dispersaron.
5:38 Os digo, pues, ahora: desentendeos de estos hombres y dejadlos. Porque si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá;
5:39 pero si es de Dios, no conseguiréis destruirles. No sea que os encontréis luchando contra Dios». Y aceptaron su parecer.
5:40 Entonces llamaron a los apóstoles; y, después de haberles azotado, les intimaron que no hablasen en nombre de Jesús. Y les dejaron libres.
5:41 Ellos marcharon de la presencia del Sanedrín contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el Nombre.
5:42 Y no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Nueva de Cristo Jesús cada día en el Templo y por las casas.
Salmo : Sal 27 (26)
R// Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
27:1 De David. Yahvé es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Yahvé, el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?
27:2 Cuando se acercan contra mí los malhechores a devorar mi carne, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropiezan y sucumben.
27:3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, estoy seguro en ella.
27:4 Una cosa he pedido a Yahvé, una cosa estoy buscando: morar en la Casa de Yahvé, todos los días de mi vida, para gustar la dulzura de Yahvé y cuidar de su Templo.
27:5 Que él me dará cobijo en su cabaña en día de desdicha; me esconderá en lo oculto de su tienda, sobre una roca me levantará.
27:6 Y ahora se alza mi cabeza sobre mis enemigos que me hostigan; en su tienda voy a sacrificar. sacrificios de aclamación. Cantaré, salmodiaré a Yahvé.
27:7 Escucha, Yahvé, mi voz que clama, ¡tenme piedad, respóndeme!
27:8 Dice de ti mi corazón: «Busca su rostro». Sí, Yahvé, tu rostro busco:
27:9 No me ocultes tu rostro. No rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio. No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.
27:10 Si mi padre y mi madre me abandonan, Yahvé me acogerá.
27:11 Enséñame tu camino, Yahvé, guíame por senda llana, por causa de los que me asechan;
27:12 no me entregues al ansia de mis adversarios, pues se han alzado contra mí falsos testigos, que respiran violencia.
27:13 ¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahvé en la tierra de los vivos!
27:14 Espera en Yahvé, ten valor y firme corazón, espera en Yahvé.
Evangelio : Jn 6, 1-15
6:1 Después de esto, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades,
6:2 y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos.
6:3 Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos.
6:4 Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos.
6:5 Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: «¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos?»
6:6 Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer.
6:7 Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco».
6:8 Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro:
6:9 «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?»
6:10 Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente». Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos 5,000.
6:11 Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron.
6:12 Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda».
6:13 Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.
6:14 Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo».
6:15 Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.