Lecturas del Día - 27/04/2026
LUNES DE LA IV SEMANA DE PASCUA
Primera Lectura : Hch 11, 1-18
11:1 Los apóstoles y los hermanos que había por Judea oyeron que también los gentiles habían aceptado la Palabra de Dios;
11:2 así que cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión se lo reprochaban,
11:3 diciéndole: «Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos».
11:4 Pedro entonces se puso a explicarles punto por punto diciendo:
11:5 «Estaba yo en oración en la ciudad de Joppe y en éxtasis vi una visión: una cosa así como un lienzo, atado por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegó hasta mí.
11:6 Lo miré atentamente y vi en él los cuadrúpedos de la tierra, las bestias, los reptiles, y las aves del cielo.
11:7 Oí también una voz que me decía: "Pedro, levántate, sacrifica y come."
11:8 Y respondí: "De ninguna manera, Señor; pues jamás entró en mi boca nada profano ni impuro."
11:9 Me dijo por segunda vez la voz venida del cielo: "Lo que Dios ha purificado no lo llames tú profano."
11:10 Esto se repitió hasta tres veces; y al fin fue retirado todo de nuevo al cielo.
11:11 «En aquel momento se presentaron tres hombres en la casa donde nosotros estábamos, enviados a mí desde Cesarea.
11:12 El Espíritu me dijo que fuera con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en la casa de aquel hombre.
11:13 El nos contó cómo había visto un ángel que se presentó en su casa y le dijo: "Manda a buscar en Joppe a Simón, llamado Pedro,
11:14 quien te dirá palabras que traerán la salvación para ti y para toda tu casa."
11:15 «Había empezado yo a hablar cuando cayó sobre ellos el Espíritu Santo, como al principio había caído sobre nosotros.
11:16 Me acordé entonces de aquellas palabras que dijo el Señor: Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.
11:17 Por tanto, si Dios les ha concedido el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para poner obstáculos a Dios?»
11:18 Al oír esto se tranquilizaron y glorificaron a Dios diciendo: «Así pues, también a los gentiles les ha dado Dios la conversión que lleva a la vida».
Salmo : Sal 42 (41)
R// Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
42:1 Del maestro de coro. Poema. De los hijos de Coré.
42:2 Como jadea la cierva, tras las corrientes de agua, así jadea mi alma, en pos de ti, mi Dios.
42:3 Tiene mi alma sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver la faz de Dios?
42:4 ¡Son mis lágrimas mi pan, de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿En dónde está tu Dios?
42:5 Yo lo recuerdo, y derramo dentro de mí mi alma, cómo marchaba a la Tienda admirable, a la Casa de Dios, entre los gritos de júbilo y de loa, y el gentío festivo.
42:6 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y
42:7 mi Dios! En mí mi alma desfallece. por eso te recuerdo desde la tierra del Jordán y los Hermones, a ti, montaña humilde.
42:8 Abismo que llama al abismo, en el fragor de tus cataratas, todas tus olas y tus crestas han pasado sobre mí.
42:9 De día mandará Yahvé su gracia, y el canto que me inspire por la noche será una oración al Dios de mi vida.
42:10 Diré a Dios mi Roca: ¿Por qué me olvidas?, ¿por qué he de andar sombrío por la opresión del enemigo?
42:11 Con quebranto en mis huesos mis adversarios me insultan, todo el día repitiéndome: ¿En dónde está tu Dios?
42:12 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!
Evangelio : Jn 10, 1-10
10:1 «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador;
10:2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.
10:3 A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera.
10:4 Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
10:5 Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
10:6 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.
10:7 Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.
10:8 Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon.
10:9 Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto.
10:10 El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.