Lecturas del Día - 06/05/2026
MIÉRCOLES DE LA V SEMANA DE PASCUA
Primera Lectura : Hch 15, 1-6
15:1 Bajaron algunos de Judea que enseñaban a los hermanos: «Si no os circuncidáis conforme a la costumbre mosaica, no podéis salvaros».
15:2 Se produjo con esto una agitación y una discusión no pequeña de Pablo y Bernabé contra ellos; y decidieron que Pablo y Bernabé y algunos de ellos subieran a Jerusalén, donde los apóstoles y presbíteros, para tratar esta cuestión.
15:3 Ellos, pues, enviados por la Iglesia, atravesaron Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles y produciendo gran alegría en todos los hermanos.
15:4 Llegados a Jerusalén fueron recibidos por la Iglesia y por los apóstoles y presbíteros, y contaron cuanto Dios había hecho juntamente con ellos.
15:5 Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, se levantaron para decir que era necesario circuncidar a los gentiles y mandarles guardar la Ley de Moisés.
15:6 Se reunieron entonces los apóstoles y presbíteros para tratar este asunto.
Salmo : Sal 122 (121)
R// Vamos alegres a la casa del Señor.
122:1 Canción de las subidas. De David. ¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahvé!
122:2 ¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!
122:3 Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía,
122:4 a donde suben las tribus, las tribus de Yahvé, es para Israel el motivo de dar gracias al nombre de Yahvé.
122:5 Porque allí están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David.
122:6 Pedid la paz para Jerusalén: ¡en calma estén tus tiendas,
122:7 haya paz en tus muros, en tus palacios calma!
122:8 Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo!
122:9 ¡Por amor de la Casa de Yahvé nuestro Dios, ruego por tu ventura.
Evangelio : Jn 15, 1-8
15:1 «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador.
15:2 Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto.
15:3 Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado.
15:4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.
15:5 Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada.
15:6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden.
15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis.
15:8 La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.