Lecturas del Día - 23/06/2026
MARTES DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura : 2 Re 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36
No se encontró el libro para la sigla: 2 Re
Salmo : Sal 48 (47)
R// Dios ha fundado su ciudad para siempre.
48:1 Cántico. Salmo. De los hijos de Coré.
48:2 Grande es Yahvé, y muy digno de loa en la ciudad de nuestro Dios; su monte santo,
48:3 de gallarda esbeltez, es la alegría de toda la tierra; el monte Sión, confín del Norte, la ciudad del gran Rey:
48:4 Dios, desde sus palacios, se ha revelado como baluarte.
48:5 He aquí que los reyes se habían aliado, irrumpían a una;
48:6 apenas vieron, de golpe estupefactos, aterrados, huyeron en tropel.
48:7 Allí un temblor les invadió, espasmos como de mujer en parto,
48:8 tal el viento del este que destroza los navíos de Tarsis.
48:9 Como habíamos oído lo hemos visto en la ciudad de Yahvé Sebaot, en la ciudad de nuestro Dios, que Dios afirmó para siempre. Pausa.
48:10 Tu amor, oh Dios, evocamos en medio de tu Templo;
48:11 ¡como tu nombre, oh Dios, tu alabanza hasta los confines de la tierra! De justicia está llena tu diestra,
48:12 el monte Sión se regocija, exultan las hijas de Judá a causa de tus juicios.
48:13 Dad la vuelta a Sión, girad en torno de ella, enumerad sus torres;
48:14 grabad en vuestros corazones sus murallas, recorred sus palacios; para contar a la edad venidera
48:15 que así es Dios, nuestro Dios por los siglos de los siglos, aquel que nos conduce.
Evangelio : Mt 7, 6. 12-14
7:6 «No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen.
7:12 «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.
7:13 «Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella;
7:14 mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.
Misa de la vigilia de la solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista
Primera Lectura : Jr 1, 4-10
1:4 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahvé en estos términos:
1:5 Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí.
1:6 Yo dije: «¡Ah, Señor Yahvé! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho».
1:7 Y me dijo Yahvé: No digas: «Soy un muchacho», pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás.
1:8 No les tengas miedo, que contigo estoy yo para salvarte - oráculo de Yahvé -.
1:9 Entonces alargó Yahvé su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahvé: Mira que he puesto mis palabras en tu boca.
1:10 Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para peder y derrocar, para reconstruir y plantar.
Salmo : Sal 71 (70)
R// En el seno materno tú me sostenías.
71:1 A ti, Yahvé, me acojo, ¡no sea confundido jamás!
71:2 ¡Por tu justicia sálvame, libérame! tiende hacia mí tu oído y sálvame!
71:3 ¡Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve, pues mi roca eres tú y mi fortaleza.
71:4 ¡Dios mío, líbrame de la mano del impío, de las garras del perverso y del violento!
71:5 Pues tú eres mi esperanza, Señor, Yahvé, mi confianza desde mi juventud.
71:6 En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi madre; ¡en ti sin cesar mi alabanza!
71:7 Soy el asombro de muchos, mas tú eres mi seguro refugio.
71:8 Mi boca está repleta de tu loa, de tu gloria todo el día.
71:9 A la hora de mi vejez no me rechaces, no me abandones cuando decae mi vigor.
71:10 Porque de mí mis enemigos hablan, los que espían mi alma se conciertan:
71:11 «¡Dios le ha desamparado, perseguidle, apresadle, pues no hay quien le libere!»
71:12 ¡Oh Dios, no te estés lejos de mí, Dios mío, ven pronto en mi socorro!
71:13 ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que acusan a mi alma; cúbranse de ignominia y de vergüenza los que buscan mi mal!
71:14 Y yo, esperando sin cesar, más y más te alabaré;
71:15 publicará mi boca tu justicia, todo el día tu salvación.
71:16 Y vendré a las proezas de Yahvé, recordaré tu justicia, tuya sólo.
71:17 ¡Oh Dios, desde mi juventud me has instruido, y yo he anunciado hasta hoy tus maravillas!
71:18 Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡oh Dios, no me abandones!, para que anuncie yo tu brazo a todas las edades venideras, ¡tu poderío
71:19 y tu justicia, oh Dios, hasta los cielos! Tú que has hecho grandes cosas, ¡oh Dios!, ¿quién como tú?
71:20 Tú que me has hecho ver tantos desastres y desgracias, has de volver a recobrarme. Vendrás a sacarme de los abismos de la tierra,
71:21 sustentarás mi ancianidad, volverás a consolarme,
71:22 Y yo te daré gracias con las cuerdas del arpa, por tu verdad, Dios mío; para ti salmodiaré a la cítara, oh Santo de Israel.
71:23 Exultarán mis labios cuando salmodie para ti, y mi alma, que tú has rescatado.
71:24 También mi lengua todo el día musitará tu justicia: porque han sido avergonzados, porque han enrojecido, los que buscaban mi desgracia.
Segunda Lectura : 1 Pe 1, 8-12
No se encontró el libro para la sigla: 1 Pe
Evangelio : Lc 1, 5-17
1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel;
1:6 los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor.
1:7 No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.
1:8 Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo,
1:9 le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.
1:10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso.
1:11 Se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.
1:12 Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él.
1:13 El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan;
1:14 será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento,
1:15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre,
1:16 y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios,
1:17 e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».