Lecturas del Día - 07/07/2026
MARTES DE LA XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura : Os 8, 4-7. 11-13
8:4 Han puesto reyes sin contar conmigo, han puesto príncipes sin saberlo yo. Con su plata y su oro se han hecho ídolos, ¡para ser encarcelados!
8:5 ¡Tu becerro repele, Samaria! Mi cólera se ha inflamado contra ellos: ¿hasta cuándo no podrán purificarse?
8:6 Porque viene de Israel, un artesano ha hecho eso, y eso no es Dios. Sí, quedará hecho trizas el becerro de Samaria.
8:7 Pues que viento siembran, segarán tempestad: tallo que no tendrá espiga, que no dará harina; y si la da, extranjeros la tragarán.
8:11 Efraím ha multiplicado los altares para pecar, sólo para pecar le han servido los altares.
8:12 Aunque yo escriba para él las excelencias de mi ley, por cosa extraña se las considera.
8:13 ¡Ya pueden ofrecer sacrificios en mi honor, y comerse la carne! Yahvé no los acepta; ahora recordará sus culpas y visitará sus pecados: ellos volverán a Egipto.
Salmo : Sal 114 (113)
R// Israel confía en el Señor.
114:0 ¡Aleluya!
114:1 Cuando Israel salió de Egipto, la casa de Jacob de un pueblo bárbaro,
114:2 se hizo Judá su santuario, Israel su dominio.
114:3 Lo vio la mar y huyó, retrocedió el Jordán,
114:4 los montes brincaron lo mismo que carneros, las colinas como corderillos.
114:5 Mar, ¿qué es lo que tienes para huir, y tú, Jordán, para retroceder,
114:6 montes, para saltar como carneros, colinas, como corderillos?
114:7 ¡Tiembla, tierra, ante la faz del Dueño, ante la faz del Dios de Jacob,
114:8 aquel que cambia la peña en un estanque, y el pedernal en una fuente!
Evangelio : Mt 9, 32-38
9:32 Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado.
9:33 Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel».
9:34 Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios».
9:35 Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando todo enfermedad y toda dolencia.
9:36 Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor.
9:37 Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos.
9:38 Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».