Lecturas del Día - 07/09/2026
LUNES DE LA XXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura : 1 Co 5, 1-8
5:1 Sólo se oye hablar de inmoralidad entre vosotros, y una inmoralidad tal, que no se da ni entre los gentiles, hasta el punto de que uno de vosotros vive con la mujer de su padre.
5:2 Y ¡vosotros andáis tan hinchados! Y no habéis hecho más bien duelo para que fuera expulsado de entre vosotros el autor de semejante acción.
5:3 Pues bien, yo por mi parte corporalmente ausente, pero presente en espíritu, he juzgado ya, como si me hallara presente, al que así obró:
5:4 que en nombre del Señor Jesús, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de Jesús Señor nuestro,
5:5 sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el Día del Señor.
5:6 ¡No es como para gloriaros! ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa?
5:7 Puruficaos de la levadura vieja, para ser masa nueva; pues sois ázimos. Porque nuestro cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado.
5:8 Así que, celebremos la fiesta, no con vieja levadura, ni con levadura de malicia e inmoralidad, sino con ázimos de pureza y verdad.
Salmo : Sal 5
R// Señor, guíame con tu justicia.
5:1 Del maestro de coro. Para flautas. Salmo. De David.
5:2 Escucha mis palabras, Yahvé, repara en mi lamento,
5:3 atiende a la voz de mi clamor, oh mi Rey y mi Dios. Porque a ti te suplico,
5:4 Yahvé; ya de mañana oyes mi voz; de mañana te presento mi súplica, y me quedo a la espera.
5:5 Pues no eres tú un Dios que se complace en la impiedad, no es huésped tuyo el malo.
5:6 No, los arrogantes no resisten delante de tus ojos. Detestas a todos los agentes de mal,
5:7 pierdes a los mentirosos; al hombre sanguinario y fraudulento le abomina Yahvé.
5:8 Mas yo, por la abundancia de tu amor, entro en tu Casa; en tu santo Templo me prosterno, lleno de tu temor.
5:9 Guíame, Yahvé, en tu justicia, por causa de los que me acechan, allana tu camino ante mí.
5:10 Que no hay en su boca lealtad, en su interior, tan sólo subversión; sepulcro abierto es su garganta, melosa muévese su lengua.
5:11 Trátalos, oh Dios, como culpables, haz que fracasen sus intrigas; arrójalos por el exceso de sus crímenes, por rebelarse contra ti.
5:12 Y se alegren los que a ti se acogen, se alborocen por siempre; tú los proteges, en ti exultan los que aman tu nombre.
5:13 Pues tú bendices al justo, Yahvé, como un gran escudo tu favor le cubre.
Evangelio : Lc 6, 6-11
6:6 Sucedió que entró Jesús otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca.
6:7 Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle.
6:8 Pero él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio». El, levantándose, se puso allí.
6:9 Entonces Jesús les dijo: «Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla».
6:10 Y mirando a todos ellos, le dijo: «Extiende tu mano». El lo hizo, y quedó restablecida su mano.
6:11 Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.