Lecturas del Día - 10/09/2026
JUEVES DE LA XXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura : 1 Co 8, 1b-7. 11-13
8:1 Respecto a lo inmolado a los ídolos, es cosa sabida, pues todos tenemos ciencia. Pero la ciencia hincha, el amor en cambio edifica.
8:2 Si alguien cree conocer algo, aún no lo conoce como se debe conocer.
8:3 Mas si uno ama a Dios, ése es conocido por él.
8:4 Ahora bien, respecto del comer lo sacrificado a los ídolos, sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y no hay más que un único Dios.
8:5 Pues aun cuando se les dé el nombre de dioses, bien en el el cielo bien en la tierra, de forma que hay multitud de dioses y de señores,
8:6 para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros.
8:7 Mas no todos tienen este conocimiento. Pues algunos, acostumbrados hasta ahora al ídolo, comen la carne como sacrificada a los ídolos, y su conciencia, que es débil, se mancha.
8:11 Y por tu conocimiento se pierde el débil: ¡el hermano por quien murió Cristo!
8:12 Y pecando así contra vuestros hermanos, hiriendo su conciencia, que es débil, pecáis contra Cristo.
8:13 Por tanto, si un alimento causa escándalo a mi hermano, nunca comeré carne para no dar escándalo a mi hermano.
Salmo : Sal 139 (138)
R// Guíame, Señor, por el camino eterno.
139:1 Del maestro de coro. De David. Salmo. Yahvé, tú me escrutas y conoces;
139:2 sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, mi pensamiento calas desde lejos;
139:3 esté yo en camino o acostado, tú lo adviertes, familiares te son todas mis sendas.
139:4 Que no está aún en mi lengua la palabra, y ya tú, Yahvé, la conoces entera;
139:5 me aprietas por detrás y por delante, y tienes puesta sobre mí tu mano.
139:6 Ciencia es misteriosa para mí, harto alta, no puedo alcanzarla.
139:7 ¿A dónde iré yo lejos de tu espíritu, a dónde de tu rostro podré huir?
139:8 Si hasta los cielos subo, allí estás tú, si en el seol me acuesto, allí te encuentras.
139:9 Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar,
139:10 también allí tu mano me conduce, tu diestra me aprehende.
139:11 Aunque diga: «¡Me cubra al menos la tiniebla, y la noche sea en torno a mí un ceñidor,
139:12 ni la misma tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día.
139:13 Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre;
139:14 yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente,
139:15 y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra.
139:16 Mi embrión tus ojos lo veían; en tu libro están inscritos todos los días que han sido señalados, sin que aún exista uno solo de ellos.
139:17 Mas para mí ¡qué arduos son tus pensamientos, oh, Dios, qué incontable su suma!
139:18 ¡Son más, si los recuento, que la arena, y al terminar, todavía estoy contigo!
139:19 ¡Ah, si al impío, oh Dios, mataras, si los hombres sanguinarios se apartaran de mí!
139:20 Ellos que hablan de ti dolosamente, tus adversarios que se alzan en vano.
139:21 ¿No odio, Yahvé, a quienes te odian? ¿No me asquean los que se alzan contra ti?
139:22 Con odio colmado los odio, son para mí enemigos.
139:23 Sóndame, oh Dios, mi corazón conoce, pruébame, conoce mis desvelos;
139:24 mira no haya en mí camino de dolor, y llévame por el camino eterno.
Evangelio : Lc 6, 27-38
6:27 «Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien,
6:28 bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen.
6:29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica.
6:30 A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames.
6:31 Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente.
6:32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman.
6:33 Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto!
6:34 Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.
6:35 Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos.
6:36 «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.
6:37 No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados.
6:38 Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».