Lecturas del Día - 17/09/2026
JUEVES DE LA XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura : 1 Co 15, 1-11
15:1 Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes,
15:2 por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué... Si no, ¡habríais creído en vano!
15:3 Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras;
15:4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;
15:5 que se apareció a Cefas y luego a los Doce;
15:6 después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron.
15:7 Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles.
15:8 Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo.
15:9 Pues yo soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios.
15:10 Mas, por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.
15:11 Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.
Salmo : Sal 118 (117)
R// Dad gracias al Señor porque es bueno.
118:0 ¡Aleluya!
118:1 ¡Dad gracias a Yahvé, porque es bueno, porque es eterno su amor!
118:2 ¡Diga la casa de Israel: que es eterno su amor!
118:3 ¡Diga la casa de Aarón: que es eterno su amor!
118:4 ¡Digan los que temen a Yahvé: que es eterno su amor!
118:5 En mi angustia hacia Yahvé grité, él me respondió y me dio respiro;
118:6 Yahvé está por mí, no tengo miedo, ¿qué puede hacerme el hombre?
118:7 Yahvé está por mí, entre los que me ayudan, y yo desafío a los que me odian.
118:8 Mejor es refugiarse en Yahvé que confiar en hombre;
118:9 mejor es refugiarse en Yahvé que confiar en magnates.
118:10 Me rodeaban todos los gentiles: en el nombre de Yahvé los cercené;
118:11 me rodeaban, me asediaban: en el nombre de Yahvé los cercené.
118:12 Me rodeaban como avispas, llameaban como fuego de zarzas: en el nombre de Yahvé los cercené.
118:13 Se me empujó, se me empujó para abatirme, pero Yahvé vino en mi ayuda;
118:14 mi fuerza y mi cántico es Yahvé, él ha sido para mí la salvación.
118:15 Clamor de júbilo y salvación, en las tiendas de los justos: «¡La diestra de Yahvé hace proezas,
118:16 excelsa la diestra de Yahvé, la diestra de Yahvé hace proezas!»
118:17 No, no he de morir, que viviré, y contaré las obras de Yahvé;
118:18 me castigó, me castigó Yahvé, pero a la muerte no me entregó.
118:19 ¡Abridme las puertas de justicia, entraré por ellas, daré gracias a Yahvé!
118:20 Aquí está la puerta de Yahvé, por ella entran los justos.
118:21 Gracias te doy, porque me has respondido, y has sido para mí la salvación.
118:22 La piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido;
118:23 esta ha sido la obra de Yahvé, una maravilla a nuestros ojos.
118:24 ¡Este es el día que Yahvé ha hecho, exultemos y gocémonos en él!
118:25 ¡Ah, Yahvé, da la salvación! ¡Ah, Yahvé, da el éxito!
118:26 ¡Bendito el que viene en el nombre de Yahvé! Desde la Casa de Yahvé os bendecimos.
118:27 Yahvé es Dios, él nos ilumina. ¡Cerrad la procesión, ramos en mano, hasta los cuernos del altar!
118:28 Tú eres mi Dios, yo te doy gracias, Dios mío, yo te exalto.
118:29 ¡Dad gracias a Yahvé, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Evangelio : Lc 7, 36-50
7:36 Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa.
7:37 Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume,
7:38 y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.
7:39 Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora».
7:40 Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte». El dijo: «Di, maestro».
7:41 Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta.
7:42 Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. «¿Quién de ellos le amará más?»
7:43 Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más». El le dijo: «Has juzgado bien»,
7:44 y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos.
7:45 No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies.
7:46 No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume.
7:47 Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra».
7:48 Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados».
7:49 Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?»
7:50 Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz».