Lecturas del Día - 31/10/2026
SÁBADO. Hasta la hora nona: SÁBADO DE LA XXX SEMANA DEL T. ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre
Primera Lectura : Flp 1, 18b-26
1:18 Pero ¿y qué? Al fin y al cabo, hipócrita o sinceramente, Cristo es anunciado, y esto me alegra y seguirá alegrándome.
1:19 Pues yo sé que esto servirá para mi salvación gracias a vuestras oraciones y a la ayuda prestada por el Espíritu de Jesucristo,
1:20 conforme a lo que aguardo y espero, que en modo alguno seré confundido; antes bien, que con plena seguridad, ahora como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte,
1:21 pues para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia.
1:22 Pero si el vivir en la carne significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger...
1:23 Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor;
1:24 mas, por otra parte, quedarme en la carne es más necesario para vosotros.
1:25 Y, persuadido de esto, sé que me quedaré y permaneceré con todos vosotros para progreso y gozo de vuestra fe,
1:26 a fin de que tengáis por mi causa un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús cuando yo vuelva a estar entre vosotros.
Salmo : Sal 42 (41)
R// Mi alma tiene sed del Dios vivo.
42:1 Del maestro de coro. Poema. De los hijos de Coré.
42:2 Como jadea la cierva, tras las corrientes de agua, así jadea mi alma, en pos de ti, mi Dios.
42:3 Tiene mi alma sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver la faz de Dios?
42:4 ¡Son mis lágrimas mi pan, de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿En dónde está tu Dios?
42:5 Yo lo recuerdo, y derramo dentro de mí mi alma, cómo marchaba a la Tienda admirable, a la Casa de Dios, entre los gritos de júbilo y de loa, y el gentío festivo.
42:6 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y
42:7 mi Dios! En mí mi alma desfallece. por eso te recuerdo desde la tierra del Jordán y los Hermones, a ti, montaña humilde.
42:8 Abismo que llama al abismo, en el fragor de tus cataratas, todas tus olas y tus crestas han pasado sobre mí.
42:9 De día mandará Yahvé su gracia, y el canto que me inspire por la noche será una oración al Dios de mi vida.
42:10 Diré a Dios mi Roca: ¿Por qué me olvidas?, ¿por qué he de andar sombrío por la opresión del enemigo?
42:11 Con quebranto en mis huesos mis adversarios me insultan, todo el día repitiéndome: ¿En dónde está tu Dios?
42:12 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!
Evangelio : Lc 14, 1. 7-11
14:1 Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando.
14:7 Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola:
14:8 «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú,
14:9 y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: "Deja el sitio a éste", y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto.
14:10 Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba."Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa.
14:11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».
SÁBADO. Después de la hora nona: Misa vespertina de la solemnidad de Todos los Santos
Primera Lectura : Ap 7, 2-4. 9-14
7:2 Luego vi a otro Angel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Angeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar:
7:3 «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios».
7:4 Y oí el número de los marcados con el sello: 144,000 sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel.
7:9 Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
7:10 Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero».
7:11 Y todos los Angeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios
7:12 diciendo: «Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén».
7:13 Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?»
7:14 Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero.
Salmo : Sal 24 (23)
R// Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.
24:1 Salmo. De David. De Yahvé es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en él habitan;
24:2 que él lo fundó sobre los mares, él lo asentó sobre los ríos.
24:3 ¿Quién subirá al monte de Yahvé?, ¿quién podrá estar en su recinto santo?
24:4 El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura.
24:5 El logrará la bendición de Yahvé, la justicia del Dios de su salvación.
24:6 Tal es la raza de los que le buscan, los que van tras tu rostro, oh Dios de Jacob. Pausa.
24:7 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
24:8 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahvé, el fuerte, el valiente, Yahvé, valiente en la batalla.
24:9 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
24:10 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahvé Sebaot, él es el rey de gloria. Pausa
Segunda Lectura : 1 Jn 3, 1-3
3:1 Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!. El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.
3:2 Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.
3:3 Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.
Evangelio : Mt 5, 1-12a
5:1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
5:2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
5:3 «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
5:4 Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
5:5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
5:8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
5:9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
5:10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
5:11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
5:12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.