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Lecturas del Día - 27/12/2026

DOMINGO. SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ, fiesta

Navidad Semana I Blanco

Primera Lectura : Eclo 3, 2-6. 12-14

No se encontró el libro para la sigla: Eclo

Salmo : Sal 128 (127)

R// Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

128:1 Canción de las subidas. Dichosos todos los que temen a Yahvé, los que van por sus caminos.

128:2 Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!

128:3 Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.

128:4 Así será bendito el hombre que teme a Yahvé.

128:5 ¡Bendígate Yahvé desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén todos los días de tu vida,

128:6 y veas a los hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel!

Segunda Lectura : Col 3, 12-21

3:12 Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia,

3:13 soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.

3:14 Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección.

3:15 Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos.

3:16 La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados,

3:17 y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

3:18 Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

3:19 Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

3:20 Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor.

3:21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados.

Evangelio : Lc 2, 22-40

2:22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor,

2:23 como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor

2:24 y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

2:25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.

2:26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.

2:27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él,

2:28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

2:29 «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz;

2:30 porque han visto mis ojos tu salvación,

2:31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos,

2:32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel».

2:33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.

2:34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -

2:35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».

2:36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido,

2:37 y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones.

2:38 Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

2:39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

2:40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.