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Lecturas del Día - 31/12/2026

JUEVES. DÍA VII DENTRO DE LA OCTAVA DE LA NATIVIDAD

Navidad Semana I Blanco

Primera Lectura : 1 Jn 2, 18-21

2:18 Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora.

2:19 Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.

2:20 En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo y todos vosotros lo sabéis.

2:21 Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis y porque ninguna mentira viene de la verdad.

Salmo : Sal 96 (95)

R// Alégrese el cielo, goce la tierra.

96:1 ¡Cantad a Yahvé un canto nuevo, cantad a Yahvé, toda la tierra,

96:2 cantad a Yahvé, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día,

96:3 contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.

96:4 Que grande es Yahvé, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.

96:5 Pues nada son todos los dioses de los pueblos. Mas Yahvé los cielos hizo;

96:6 gloria y majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario.

96:7 Rendid a Yahvé, familias de los pueblos, rendid a Yahvé gloria y poder,

96:8 rendid a Yahvé la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad,

96:9 postraos ante Yahvé en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra entera!

96:10 Decid entre las gentes: «¡Yahvé es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente.

96:11 ¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra;

96:12 exulte el campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del bosque,

96:13 ante la faz de Yahvé, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El juzgará al orbe con justicia, a los pueblos con su lealtad.

Evangelio : Jn 1, 1-18

1:1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.

1:2 Ella estaba en el principio con Dios.

1:3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.

1:4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,

1:5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

1:6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.

1:7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.

1:8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.

1:9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

1:10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.

1:11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.

1:12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;

1:13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

1:14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

1:15 Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

1:16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.

1:17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.

1:18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.