Lecturas del Día - 22/12/2026
MARTES DE LA IV SEMANA DE ADVIENTO, feria
Primera Lectura : 1 S 1, 24-28
1:24 Cuando lo hubo destetado, lo subió consigo, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, e hizo entrar en la casa de Yahvé, en Silo, al niño todavía muy pequeño.
1:25 Inmolaron el novillo y llevaron el niño a Elí
1:26 y ella dijo: «Oyeme, señor. Por tu vida, señor, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, orando a Yahvé.
1:27 Este niño pedía yo y Yahvé me ha concedido la petición que le hice.
1:28 Ahora yo se lo cedo a Yahvé por todos los días de su vida; está cedido a Yahvé». Y le dejó allí, a Yahvé.
Salmo : 1 S 2, 1-8
R// Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.
2:1 Entonces Ana dijo esta oración: «Mi corazón exulta en Yahvé, mi cuerno se levanta en Dios, mi boca se dilata contra mis enemigos, porque me he gozado en tu socorro.
2:2 No hay Santo como Yahvé, (porque nadie fuera de ti), ni roca como nuestro Dios.
2:3 No multipliquéis palabras altaneras. No salga de vuestra boca la arrogancia. Dios de sabiduría es Yahvé, suyo es juzgar las acciones.
2:4 El arco de los fuertes se ha quebrado, los que tambalean se ciñen de fuerza.
2:5 Los hartos se contratan por pan, los hambrientos dejan su trabajo. La estéril da a luz siete veces, la de muchos hijos se marchita.
2:6 Yahvé da muerte y vida, hace bajar al seol y retornar.
2:7 Yahvé enriquece y despoja, abate y ensalza.
2:8 Levanta del polvo al humilde, alza del muladar al indigente para hacerle sentar junto a los nobles, y darle en heredad trono de gloria, pues de Yahvé los pilares de la tierra y sobre ellos ha sentado el universo.
Evangelio : Lc 1, 46-56
1:46 Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor
1:47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
1:48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
1:49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre
1:50 y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
1:51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.
1:52 Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
1:53 A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.
1:54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
1:55 - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos».
1:56 María permanceció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.