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Lecturas del Día - 23/06/2026

MARTES DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Tiempo Ordinario Semana XII Verde

Primera Lectura : 2 R 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

19:9 porque había recibido esta noticia acerca de Tirhacá, rey de Kus: «Mira que ha salido a guerrear contra ti». Volvió a enviar mensajeros para decir a Ezequías:

19:10 «Así hablaréis a Ezequías, rey de Judá: No te engañe tu Dios en el que confías pensando: "No será entregada Jerusalén en manos del rey de Asiria".

19:11 Bien has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todos los países, entregándolos al anatema, ¡y tú te vas a librar!

19:14 Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Luego subió a la Casa de Yahvé y Ezequías la desenrolló ante Yahvé.

19:15 Hizo Ezequías esta plegaria ante Yahvé: «Yahvé, Dios de Israel, que estás sobre los Querubines, tú sólo eres Dios en todos los reinos de la tierra, tú el que has hecho los cielos y la tierra.

19:16 ¡Tiende, Yahvé, tu oído y escucha; abre, Yahvé, tus ojos y mira! Oye las palabras con que Senaquerib ha enviado a insultar al Dios vivo.

19:17 Es verdad, Yahvé, que los reyes de Asiria han exterminado las naciones

19:18 y han entregado sus dioses al fuego, porque ellos no son dioses, sino hechuras de mano de hombre, de madera y de piedra, y por eso han sido aniquilados.

19:19 Ahora pues, Yahvé, Dios nuestro, sálvanos de su mano, y sabrán todos los reinos de la tierra que sólo tú eres Dios, Yahvé».

19:20 Isaías, hijo de Amós, envió a decir a Ezequías: «Así dice Yahvé, Dios de Israel: He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiria.

19:21 Esta es la palabra que Yahvé pronuncia contra él: Ella te desprecia, ella te hace burla, la virgen hija de Sión. Mueve la cabeza a tus espaldas, la hija de Jerusalén.

19:31 Pues saldrá un Resto de Jerusalén, y supervivientes del monte Sión; el celo de Yahvé Sebaot lo hará.

19:32 Por eso, así dice Yahvé al rey de Asiria: No entrará en esta ciudad. No lanzará flechas en ella. No le opondrá escudo, ni alzará en contra de ella empalizada.

19:33 Volverá por la ruta que ha traído. No entrará en esta ciudad. Palabra de Yahvé.

19:34 Protegeré a esta ciudad para salvarla, por quien soy y por mi siervo David».

19:35 Aquella misma noche salió el Angel de Yahvé e hirió en el campamento asirio a 185,000 hombres; a la hora de despertarse, por la mañana, no había más que cadáveres.

19:36 Senaquerib, rey de Asiria, partió y, volviéndose, se quedó en Nínive.

Salmo : Sal 48 (47)

R// Dios ha fundado su ciudad para siempre.

48:1 Cántico. Salmo. De los hijos de Coré.

48:2 Grande es Yahvé, y muy digno de loa en la ciudad de nuestro Dios; su monte santo,

48:3 de gallarda esbeltez, es la alegría de toda la tierra; el monte Sión, confín del Norte, la ciudad del gran Rey:

48:4 Dios, desde sus palacios, se ha revelado como baluarte.

48:5 He aquí que los reyes se habían aliado, irrumpían a una;

48:6 apenas vieron, de golpe estupefactos, aterrados, huyeron en tropel.

48:7 Allí un temblor les invadió, espasmos como de mujer en parto,

48:8 tal el viento del este que destroza los navíos de Tarsis.

48:9 Como habíamos oído lo hemos visto en la ciudad de Yahvé Sebaot, en la ciudad de nuestro Dios, que Dios afirmó para siempre. Pausa.

48:10 Tu amor, oh Dios, evocamos en medio de tu Templo;

48:11 ¡como tu nombre, oh Dios, tu alabanza hasta los confines de la tierra! De justicia está llena tu diestra,

48:12 el monte Sión se regocija, exultan las hijas de Judá a causa de tus juicios.

48:13 Dad la vuelta a Sión, girad en torno de ella, enumerad sus torres;

48:14 grabad en vuestros corazones sus murallas, recorred sus palacios; para contar a la edad venidera

48:15 que así es Dios, nuestro Dios por los siglos de los siglos, aquel que nos conduce.

Evangelio : Mt 7, 6. 12-14

7:6 «No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen.

7:12 «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.

7:13 «Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella;

7:14 mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.

Misa de la vigilia de la solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista

Tiempo Ordinario Semana XII Blanco

Primera Lectura : Jr 1, 4-10

1:4 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahvé en estos términos:

1:5 Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí.

1:6 Yo dije: «¡Ah, Señor Yahvé! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho».

1:7 Y me dijo Yahvé: No digas: «Soy un muchacho», pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás.

1:8 No les tengas miedo, que contigo estoy yo para salvarte - oráculo de Yahvé -.

1:9 Entonces alargó Yahvé su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahvé: Mira que he puesto mis palabras en tu boca.

1:10 Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para peder y derrocar, para reconstruir y plantar.

Salmo : Sal 71 (70)

R// En el seno materno tú me sostenías.

71:1 A ti, Yahvé, me acojo, ¡no sea confundido jamás!

71:2 ¡Por tu justicia sálvame, libérame! tiende hacia mí tu oído y sálvame!

71:3 ¡Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve, pues mi roca eres tú y mi fortaleza.

71:4 ¡Dios mío, líbrame de la mano del impío, de las garras del perverso y del violento!

71:5 Pues tú eres mi esperanza, Señor, Yahvé, mi confianza desde mi juventud.

71:6 En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi madre; ¡en ti sin cesar mi alabanza!

71:7 Soy el asombro de muchos, mas tú eres mi seguro refugio.

71:8 Mi boca está repleta de tu loa, de tu gloria todo el día.

71:9 A la hora de mi vejez no me rechaces, no me abandones cuando decae mi vigor.

71:10 Porque de mí mis enemigos hablan, los que espían mi alma se conciertan:

71:11 «¡Dios le ha desamparado, perseguidle, apresadle, pues no hay quien le libere!»

71:12 ¡Oh Dios, no te estés lejos de mí, Dios mío, ven pronto en mi socorro!

71:13 ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que acusan a mi alma; cúbranse de ignominia y de vergüenza los que buscan mi mal!

71:14 Y yo, esperando sin cesar, más y más te alabaré;

71:15 publicará mi boca tu justicia, todo el día tu salvación.

71:16 Y vendré a las proezas de Yahvé, recordaré tu justicia, tuya sólo.

71:17 ¡Oh Dios, desde mi juventud me has instruido, y yo he anunciado hasta hoy tus maravillas!

71:18 Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡oh Dios, no me abandones!, para que anuncie yo tu brazo a todas las edades venideras, ¡tu poderío

71:19 y tu justicia, oh Dios, hasta los cielos! Tú que has hecho grandes cosas, ¡oh Dios!, ¿quién como tú?

71:20 Tú que me has hecho ver tantos desastres y desgracias, has de volver a recobrarme. Vendrás a sacarme de los abismos de la tierra,

71:21 sustentarás mi ancianidad, volverás a consolarme,

71:22 Y yo te daré gracias con las cuerdas del arpa, por tu verdad, Dios mío; para ti salmodiaré a la cítara, oh Santo de Israel.

71:23 Exultarán mis labios cuando salmodie para ti, y mi alma, que tú has rescatado.

71:24 También mi lengua todo el día musitará tu justicia: porque han sido avergonzados, porque han enrojecido, los que buscaban mi desgracia.

Segunda Lectura : 1 P 1, 8-12

1:8 A quien amáis sin haberle visto; en quien creéis, aunque de momento no le veáis, rebosando de alegría inefable y gloriosa;

1:9 y alcanzáis la meta de vuestra fe, la salvación de las almas.

1:10 Sobre esta salvación investigaron e indagaron los profetas, que profetizaron sobre la gracia destinada a vosotros,

1:11 procurando descubrir a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando les predecía los sufrimientos destinados a Cristo y las glorias que les seguirían.

1:12 Les fue revelado que no administraban en beneficio propio sino en favor vuestro este mensaje que ahora os anuncian quienes os predican el Evangelio, en el Espíritu Santo enviado desde el cielo; mensaje que los ángeles ansían contemplar.

Evangelio : Lc 1, 5-17

1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel;

1:6 los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor.

1:7 No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.

1:8 Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo,

1:9 le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.

1:10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso.

1:11 Se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.

1:12 Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él.

1:13 El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan;

1:14 será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento,

1:15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre,

1:16 y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios,

1:17 e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».