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Lecturas del Día - 21/01/2026

MIÉRCOLES. SANTA INÉS

Tiempo Ordinario Semana II Rojo

Primera Lectura : 1 Sam 17, 32-33. 37. 40-51

No se encontró el libro para la sigla: 1 Sam

Salmo : Sal 144 (143)

R// ¡Bendito el Señor, mi alcázar!

144:1 De David. Bendito sea Yahvé, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la batalla;

144:2 él, mi amor y mi baluarte, mi ciudadela y mi libertador, mi escudo en el que me cobijo, el que los pueblos somete a mi poder.

144:3 Yahvé, ¿qué es el hombre para que le conozcas, el hijo de hombre para que en él pienses?

144:4 El hombre es semejante a un soplo, sus días, como sombra que pasa.

144:5 ¡Yahvé, inclina tus cielos y desciende, toca los montes, que echen humo;

144:6 fulmina el rayo y desconciértalos, lanza tus flechas y trastórnalos!

144:7 Extiende tu mano desde lo alto, sálvame, líbrame de las muchas aguas, de la mano de los hijos de extranjeros,

144:8 cuya boca profiere falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.

144:9 Oh Dios, quiero cantarte un canto nuevo, salmodiar para ti al arpa de diez cuerdas,

144:10 tú que das a los reyes la victoria, que salvas a David tu servidor. De espada de infortunio

144:11 sálvame. líbrame de la mano de extranjeros, cuya boca profiere falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.

144:12 Sean nuestros hijos como plantas florecientes en su juventud, nuestras hijas como columnas angulares, esculpidas como las de un palacio;

144:13 nuestros graneros llenos, rebosantes de frutos de toda especie, nuestras ovejas, a millares, a miríadas, por nuestras praderías;

144:14 nuestras bestias bien cargadas; no haya brecha ni salida, ni grito en nuestras plazas.

144:15 ¡Feliz el pueblo a quien así sucede feliz el pueblo cuyo Dios es Yahvé!

Evangelio : Mc 3, 1-6

3:1 Entró de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada.

3:2 Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle.

3:3 Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio».

3:4 Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban.

3:5 Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». El la extendió y quedó restablecida su mano.

3:6 En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra él para ver cómo eliminarle.