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Lecturas del Día - 22/01/2026

JUEVES. SAN VICENTE

Tiempo Ordinario Semana II Rojo

Primera Lectura : 1 Sam 18, 6-9; 19, 1-7

No se encontró el libro para la sigla: 1 Sam

Salmo : Sal 56 (55)

R// En Dios confío y no temo.

56:1 Del maestro de coro. Según: «La opresión de los príncipes lejanos». De David. A media voz. Cuando los filisteos se apoderaron de él en Gat.

56:2 Tenme piedad, oh Dios, porque me pisan, todo el día hostigándome me oprimen.

56:3 Me pisan todo el día los que me asechan, innumerables son los que me hostigan en la altura.

56:4 El día en que temo, en ti confío.

56:5 En Dios, cuya palabra alabo, en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un ser de carne?

56:6 Todo el día retuercen mis palabras, todos sus pensamientos son de hacerme mal;

56:7 se conjuran, se ocultan, mis pisadas observan, como para atrapar mi alma.

56:8 Por su iniquidad, ¿habrá escape para ellos? ¡Abate, oh Dios, a los pueblos en tu cólera!

56:9 De mi vida errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre!

56:10 Entonces retrocederán mis enemigos, el día en que yo clame. Yo sé que Dios está por mí.

56:11 En Dios, cuya palabra alabo, en Yahvé, cuya palabra alabo,

56:12 en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un hombre?

56:13 A mi cargo, oh Dios, los votos que te hice: sacrificios te ofreceré de acción de gracias,

56:14 pues tú salvaste mi alma de la muerte, para que marche ante la faz de Dios, en la luz de los vivos.

Evangelio : Mc 3, 7-12

3:7 Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea,

3:8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él.

3:9 Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran.

3:10 Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle.

3:11 Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios».

3:12 Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.