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Lecturas del Día - 18/02/2026

MIÉRCOLES DE CENIZA

Cuaresma Morado

Primera Lectura : Jl 2, 12-18

2:12 «Mas ahora todavía - oráculo de Yahvé - volved a mí de todo corazón, con ayuno, con llantos, con lamentos».

2:13 Desgarrad vuestro corazón y no vuestros vestidos, volved a Yahvé vuestro Dios, porque él es clemente y compasivo, tardo a la cólera, rico en amor, y se ablanda ante la desgracia.

2:14 ¡Quién sabe si volverá y se ablandará, y dejará tras sí una bendición, oblación y libación a Yahvé vuestro Dios!

2:15 ¡Tocad el cuerno en Sión, promulgad un ayuno, llamad a concejo,

2:16 congregad al pueblo, convocad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a los pequeños y a los niños de pecho! Deje el recién casado su alcoba y la recién casada su tálamo.

2:17 Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros de Yahvé, y digan: «¡Perdona, Yahvé, a tu pueblo, y no entregues tu heredad al oprobio a la irrisión de las naciones! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: ¿Dónde está su Dios?»

2:18 Y Yahvé se llenó de celo por su tierra, y tuvo piedad de su pueblo.

Salmo : Sal 51 (50)

R// Misericordia, Señor, hemos pecado.

51:1 Del maestro de coro. Salmo. De David.

51:2 Cuando el profeta Natán le visitó después que aquél se había unido a Betsabé.

51:3 Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito,

51:4 lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.

51:5 Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí;

51:6 contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Por que aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.

51:7 Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.

51:8 Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la subiduría.

51:9 Rocíame con el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

51:10 Devuélveme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacaste tú.

51:11 Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas.

51:12 Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva;

51:13 no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu.

51:14 Vuélveme la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso afiánzame;

51:15 enseñaré a los rebeldes tus caminos, y los pecadores volverán a ti.

51:16 Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua tu justicia;

51:17 abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.

51:18 Pues no te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas.

51:19 El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.

51:20 ¡Favorece a Sión en tu benevolencia, reconstruye las murallas de Jerusalén!

51:21 Entonces te agradarán los sacrificios justos, - holocausto y oblación entera - se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.

Segunda Lectura : 2 Co 5, 20 — 6, 2

5:20 Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!

5:21 A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él.

6:1 Y como cooperadores suyos que somos, os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

6:2 Pues dice él: En el tiempo favorable te escuché y en el día de salvación te ayudé. Mirad ahora el momento favorable; mirad ahora el día de salvación.

Evangelio : Mt 6, 1-6. 16-18

6:1 «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.

6:2 Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.

6:3 Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;

6:4 así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

6:5 «Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.

6:6 Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

6:16 «Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.

6:17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,

6:18 para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.