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Lecturas del Día - 09/03/2026

LUNES DE LA III SEMANA DE CUARESMA o SANTA FRANCISCA ROMANA

Cuaresma Semana III Morado

Primera Lectura : 2 Re 5, 1-15a

No se encontró el libro para la sigla: 2 Re

Salmo : Sal 42 (41)

R// Mi alma tiene sed del Dios vivo; ¿cuándo veré el rostro de Dios?

42:1 Del maestro de coro. Poema. De los hijos de Coré.

42:2 Como jadea la cierva, tras las corrientes de agua, así jadea mi alma, en pos de ti, mi Dios.

42:3 Tiene mi alma sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver la faz de Dios?

42:4 ¡Son mis lágrimas mi pan, de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿En dónde está tu Dios?

42:5 Yo lo recuerdo, y derramo dentro de mí mi alma, cómo marchaba a la Tienda admirable, a la Casa de Dios, entre los gritos de júbilo y de loa, y el gentío festivo.

42:6 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y

42:7 mi Dios! En mí mi alma desfallece. por eso te recuerdo desde la tierra del Jordán y los Hermones, a ti, montaña humilde.

42:8 Abismo que llama al abismo, en el fragor de tus cataratas, todas tus olas y tus crestas han pasado sobre mí.

42:9 De día mandará Yahvé su gracia, y el canto que me inspire por la noche será una oración al Dios de mi vida.

42:10 Diré a Dios mi Roca: ¿Por qué me olvidas?, ¿por qué he de andar sombrío por la opresión del enemigo?

42:11 Con quebranto en mis huesos mis adversarios me insultan, todo el día repitiéndome: ¿En dónde está tu Dios?

42:12 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!

Evangelio : Lc 4, 24-30

4:24 Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria».

4:25 «Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país;

4:26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón.

4:27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio».

4:28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira;

4:29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle.

4:30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.