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Lecturas del Día - 27/03/2026

VIERNES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria

Cuaresma Semana V Morado

Primera Lectura : Jr 20, 10-13

20:10 Escuchaba las calumnias de la turba: «¡Terror por doquier!, ¡denunciadle!, ¡denunciémosle!» Todos aquellos con quienes me saludaba estaban acechando un traspiés mío: «¡A ver si se distrae, y le podremos, y tomaremos venganza de él!»

20:11 Pero Yahvé está conmigo, cual campeón poderoso. Y así mis perseguidores tropezarán impotentes; se avergonzarán mucho de su imprudencia: confusión eterna, inolvidable.

20:12 ¡Oh Yahvé Sebaot, juez de lo justo, que escrutas los riñones y el corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.

20:13 Cantad a Yahvé, alabad a Yahvé, porque ha salvado la vida de un pobrecillo de manos de malhechores.

Salmo : Sal 18 (17)

R// En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó.

18:1 Del maestro de coro. Del siervo de Yahvé, David, que dirigió a Yahvé las palabras de este cántico el día en que Yahvé le libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl.

18:2 Dijo: Yo te amo, Yahvé, mi fortaleza, (mi salvador, que de la violencia me has salvado).

18:3 Yahvé, mi roca y mi baluarte, mi liberador, mi Dios; la peña en que me amparo, mi escudo y fuerza de mi salvación, mi ciudadela y mi refugio.

18:4 Invoco a Yahvé, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos.

18:5 Las olas de la muerte me envolvían, me espantaban las trombas de Belial,

18:6 los lazos del seol me rodeaban, me aguardaban los cepos de la Muerte.

18:7 Clamé a Yahvé en mi angustia, a mi Dios invoqué; y escuchó mi voz desde su Templo, resonó mi llamada en sus oídos.

18:8 La tierra fue sacudida y vaciló, retemblaron las bases de los montes, (vacilaron bajo su furor);

18:9 una humareda subió de sus narices, y de su boca un fuego que abrasaba, (de él salían carbones encendidos).

18:10 El inclinó los cielos y bajó, un espeso nublado debajo de sus pies;

18:11 cabalgó sobre un querube, emprendió el vuelo, sobre las alas de los vientos planeó.

18:12 Se puso como tienda un cerco de tinieblas, tinieblas de las aguas, espesos nubarrones;

18:13 del fulgor que le precedía se encendieron granizo y ascuas de fuego.

18:14 Tronó Yahvé en los cielos, lanzó el Altísimo su voz;

18:15 arrojó saetas, y los puso en fuga, rayos fulminó y sembró derrota.

18:16 El fondo del mar quedó a la vista, los cimientos del orbe aparecieron, ante tu imprecación, Yahvé, al resollar el aliento en tus narices.

18:17 El extiende su mano de lo alto para asirme, para sacarme de las profundas aguas;

18:18 me libera de un enemigo poderoso, de mis adversarios más fuertes que yo.

18:19 Me aguardaban el día de mi ruina, más Yahvé fue un apoyo para mí;

18:20 me sacó a espacio abierto, me salvó porque me amaba.

18:21 Yahvé me recompensa conforme a mi justicia, me paga conforme a la pureza de mis manos;

18:22 porque he guardado los caminos de Yahvé, y no he hecho el mal lejos de mi Dios.

18:23 Porque tengo ante mí todos sus juicios, y sus preceptos no aparto de mi lado;

18:24 he sido ante él irreprochable, y de incurrir en culpa me he guardado.

18:25 Y Yahvé me devuelve según mi justicia, según la pureza de mis manos que tiene ante sus ojos.

18:26 Con el piadoso eres piadoso, intachable con el hombre sin tacha;

18:27 con el puro eres puro, con el ladino, sagaz;

18:28 tú que salvas al pueblo humilde, y abates los ojos altaneros.

18:29 Tú eres, Yahvé, mi lámpara, mi Dios que alumbra mis tinieblas;

18:30 con tu ayuda las hordas acometo, con mi Dios escalo la muralla.

18:31 Dios es perfecto en sus caminos, la palabra de Yahvé acrisolada. El es el escudo de cuantos a él se acogen.

18:32 Pues ¿quién es Dios fuera de Yahvé? ¿Quién Roca, sino sólo nuestro Dios?

18:33 El Dios que me ciñe de fuerza, y hace mi camino irreprochable,

18:34 que hace mis pies como de ciervas, y en las alturas me sostiene en pie,

18:35 el que mis manos para el combate adiestra y mis brazos para tensar arco de bronce.

18:36 Tú me das tu escudo salvador, (tu diestra me sostiene), tu cuidado me exalta,

18:37 mis pasos ensanchas ante mí, no se tuercen mis tobillos.

18:38 Persigo a mis enemigos, les doy caza, no vuelvo hasta haberlos acabado;

18:39 los quebranto, no pueden levantarse, sucumben debajo de mis pies.

18:40 Para el combate de fuerza me ciñes, doblegas bajo mí a mis agresores,

18:41 a mis enemigos haces dar la espalda, extermino a los que me odian.

18:42 Claman, mas no hay salvador, a Yahvé, y no les responde.

18:43 Los machaco como polvo al viento, como al barro de las calles los piso.

18:44 De las querellas de mi pueblo tú me libras, me pones a la cabeza de las gentes; pueblos que no conocía me sirven;

18:45 los hijos de extranjeros me adulan, son todo oídos, me obedecen,

18:46 los hijos de extranjeros desmayan, y dejan temblando sus refugios.

18:47 ¡Viva Yahvé, bendita sea mi roca, el Dios de mi salvación sea ensalzado,

18:48 el Dios que la venganza me concede y abate los pueblos a mis plantas!

18:49 Tú me libras de mis enemigos, me exaltas sobre mis agresores, del hombre violento me salvas.

18:50 Por eso he de alabarte entre los pueblos, a tu nombre, Yahvé, salmodiaré.

18:51 El hace grandes las victorias de su rey y muestra su amor a su ungido, a David y a su linaje para siempre.

Evangelio : Jn 10, 31-42

10:31 Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle.

10:32 Jesús les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre os he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?»

10:33 Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios».

10:34 Jesús les respondió: «¿No está escrito en vuestra Ley: Yo he dicho: dioses sois?

10:35 Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios - y no puede fallar la Escritura -

10:36 a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: "Yo soy Hijo de Dios"?

10:37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis;

10:38 pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre».

10:39 Querían de nuevo prenderle, pero se les escapó de las manos.

10:40 Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado antes bautizando, y se quedó allí.

10:41 Muchos fueron donde él y decían: «Juan no realizó ninguna señal, pero todo lo que dijo Juan de éste, era verdad».

10:42 Y muchos allí creyeron en él.