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Lecturas del Día - 23/04/2026

JUEVES DE LA III SEMANA DE PASCUA, feria o SAN JORGE, mártir o SAN ADALBERTO, obispo y mártir

Tiempo Pascual Semana III Blanco

Primera Lectura : Hch 8, 26-40

8:26 El Angel del Señor habló a Felipe diciendo: «Levántate y marcha hacia el mediodía por el camino que baja de Jerusalén a Gaza. Es desierto».

8:27 Se levantó y partió. Y he aquí que un etíope eunuco, alto funcionario de Candace, reina de los etíopes, que estaba a cargo de todos sus tesoros, y había venido a adorar en Jerusalén,

8:28 regresaba sentado en su carro, leyendo al profeta Isaías.

8:29 El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y ponte junto a ese carro».

8:30 Felipe corrió hasta él y le oyó leer al profeta Isaías; y le dijo: «¿Entiendes lo que vas leyendo?»

8:31 El contestó: «¿Cómo lo puedo entender si nadie me hace de guía?» Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con él.

8:32 El pasaje de la Escritura que iba leyendo era éste: «Fue llevado como una oveja al matadero; y como cordero, mudo delante del que lo trasquila, así él no abre la boca.

8:33 En su humillación le fue negada la justicia; ¿quién podrá contar su descendencia? Porque su vida fue arrancada de la tierra».

8:34 El eunuco preguntó a Felipe: «Te ruego me digas de quién dice esto el profeta: ¿de sí mismo o de otro?»

8:35 Felipe entonces, partiendo de este texto de la Escritura, se puso a anunciarle la Buena Nueva de Jesús.

8:36 Siguiendo el camino llegaron a un sitio donde había agua. El eunuco dijo: «Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?»

8:38 Y mandó detener el carro. Bajaron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y lo bautizó,

8:39 y en saliendo del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y ya no le vio más el eunuco, que siguió gozoso su camino.

8:40 Felipe se encontró en Azoto y recorría evangelizando todas las ciudades hasta llegar a Cesarea.

Salmo : Sal 66 (65)

R// Aclamad al Señor, tierra entera.

66:1 Del maestro de coro. Cántico. Salmo. Aclamad a Dios, la tierra toda,

66:2 salmodiad a la gloria de su nombre, rendidle el honor de su alabanza,

66:3 decid a Dios: ¡Qué terribles tus obras! Por la grandeza de tu fuerza, tus enemigos vienen a adularte;

66:4 toda la tierra se postra ante ti, y salmodia para ti, a tu nombre salmodia. Pausa.

66:5 Venid y ved las obras de Dios, temible en sus gestas por los hijos de Adán:

66:6 él convirtió el mar en tierra firme, el río fue cruzado a pie. Allí, nuestra alegría en él,

66:7 que por su poder domina para siempre. Sus ojos vigilan las naciones, no se alcen los rebeldes contra él. Pausa.

66:8 Pueblos, bendecid a nuestro Dios, haced que se oiga la voz de su alabanza,

66:9 él, que devuelve nuestra alma a la vida, y no deja que vacilen nuestros pies.

66:10 Tú nos probaste, oh Dios, nos purgaste, cual se purga la plata;

66:11 nos prendiste en la red, pusiste una correa a nuestros lomos,

66:12 dejaste que un cualquiera a nuestra cabeza cabalgara, por el fuego y el agua atravesamos; mas luego nos sacaste para cobrar aliento.

66:13 Con holocaustos entraré en tu Casa, te cumpliré mis votos,

66:14 los que abrieron mis labios, los que en la angustia pronunció mi boca.

66:15 Te ofreceré pingües holocaustos, con el sahumerio de carneros, sacrificaré bueyes y cabritos. Pausa.

66:16 Venid a oír y os contaré, vosotros todos los que teméis a Dios, lo que él ha hecho por mí.

66:17 A él gritó mi boca, la alabanza ya en mi lengua.

66:18 Si yo en mi corazón hubiera visto iniquidad, el Señor no me habría escuchado.

66:19 Pero Dios me ha escuchado, atento a la voz de mi oración.

66:20 ¡Bendito sea Dios, que no ha rechazado mi oración ni su amor me ha retirado!

Evangelio : Jn 6, 44-51

6:44 «Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día.

6:45 Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.

6:46 No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre.

6:47 En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.

6:48 Yo soy el pan de la vida.

6:49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron;

6:50 este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.

6:51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».