Lecturas del Día - 24/05/2026
DOMINGO DE PENTECOSTÉS
Primera Lectura : Hch 2, 1-11
2:1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.
2:2 De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban.
2:3 Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos;
2:4 quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.
2:5 Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo.
2:6 Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua.
2:7 Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que están hablando?
2:8 Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa?
2:9 Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia,
2:10 Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos,
2:11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios».
Salmo : Sal 104 (103)
R// Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
104:1 ¡Alma mía, bendice a Yahvé! ¡Yahvé, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad,
104:2 arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,
104:3 levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas;
104:4 tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros.
104:5 Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.
104:6 Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas;
104:7 al increparlas tú, emprenden la huída, se precipitan al oír tu trueno,
104:8 y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste;
104:9 un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra.
104:10 Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan;
104:11 a todas las bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los onagros;
104:12 sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda.
104:13 De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra;
104:14 la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan,
104:15 y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre.
104:16 Se empapan bien los árboles de Yahvé, los cedros del Líbano que él plantó;
104:17 allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña;
104:18 los altos montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas.
104:19 Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso;
104:20 mandas tú las tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales de la selva,
104:21 los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman.
104:22 Cuando el sol sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas;
104:23 el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.
104:24 ¡Cuán numerosas tus obras, Yahvé! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.
104:25 Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños;
104:26 por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él.
104:27 Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento;
104:28 tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes.
104:29 Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan.
104:30 Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.
104:31 ¡Sea por siempre la gloria de Yahvé, en sus obras Yahvé se regocije!
104:32 El que mira a la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo.
104:33 A Yahvé mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Dios.
104:34 ¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahvé tengo mi gozo.
104:35 ¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahvé, alma mía!
Segunda Lectura : 1 Co 12, 3b-7. 12-13
12:3 Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo.
12:4 Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo;
12:5 diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo;
12:6 diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos.
12:7 A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común,
12:12 Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo.
12:13 Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
Evangelio : Jn 20, 19-23
20:19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros».
20:20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.
20:21 Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío».
20:22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.
20:23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».