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Lecturas del Día - 20/06/2026

SÁBADO DE LA XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO

Tiempo Ordinario Semana XI Verde

Primera Lectura : 2 Cron 24, 17-25

No se encontró el libro para la sigla: 2 Cron

Salmo : Sal 89 (88)

R// Le mantendré eternamente mi favor.

89:1 Poema. De Etán el indígena.

89:2 El amor de Yahvé por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad.

89:3 Pues tú dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi lealtad.

89:4 «Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:

89:5 Para siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad em edad he erigido tu trono». Pausa.

89:6 Los cielos celebran, Yahvé, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos.

89:7 Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahvé, quién a Yahvé se iguala entre los hijos de los dioses?

89:8 Dios temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su corte.

89:9 Yahvé, Dios Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahvé, tu lealtad te circunda.

89:10 Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes;

89:11 tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo.

89:12 Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste;

89:13 tú creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu nombre.

89:14 Tuyo es el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha;

89:15 Justicia y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro marchan.

89:16 Dichoso el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro caminan, oh Yahvé;

89:17 en tu nombre se alegran todo el día, en tu justicia se entusiasman.

89:18 Pues tú eres el esplendor de su potencia, por tu favor exaltas nuestra frente;

89:19 sí, de Yahvé nuestro escudo; del Santo de Israel es nuestro rey.

89:20 Antaño hablaste tú en visión a tus amigos, y dijiste: «He prestado mi asistencia a un bravo, he exaltado a un elegido de mi pueblo.

89:21 «He encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;

89:22 mi mano será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.

89:23 «No le ha de sorprender el enemigo, el hijo de iniquidad no le oprimirá;

89:24 yo aplastaré a sus adversarios ante él, heriré a los que le odian.

89:25 «Mi lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;

89:26 pondré su mano sobre el mar, sobre los ríos su derecha.

89:27 «El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!

89:28 Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra.

89:29 «Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;

89:30 estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los cielos.

89:31 «Si sus hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,

89:32 si profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,

89:33 «castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,

89:34 mas no retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.

89:35 «No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios;

89:36 una vez he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!

89:37 «Su estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,

89:38 por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo». Pausa.

89:39 Pero tú has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;

89:40 has desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su diadema.

89:41 Has hecho brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has convertido;

89:42 le han saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus vecinos.

89:43 A sus adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has llenado de gozo;

89:44 has embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.

89:45 Le has quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has derribado;

89:46 has abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. Pausa.

89:47 ¿Hasta cuándo te esconderás, Yahvé? ¿arderá tu furor por siempre como fuego?

89:48 Recuerda, Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos de Adán.

89:49 ¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la garra del seol? Pausa.

89:50 ¿Dónde están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu lealtad?

89:51 Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno todos los dardos de los pueblos;

89:52 así ultrajan tus enemigos, Yahvé, así ultrajan las huellas de tu ungido.

89:53 ¡Bendito sea Yahvé por siempre! ¡Amén! ¡Amén!

Evangelio : Mt 6, 24-34

6:24 Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.

6:25 «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

6:26 Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

6:27 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?

6:28 Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.

6:29 Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.

6:30 Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?

6:31 No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?

6:32 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.

6:33 Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

6:34 Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.

Misa vespertina del XII Domingo del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario Semana XII Verde

Primera Lectura : Jr 20, 10-13

20:10 Escuchaba las calumnias de la turba: «¡Terror por doquier!, ¡denunciadle!, ¡denunciémosle!» Todos aquellos con quienes me saludaba estaban acechando un traspiés mío: «¡A ver si se distrae, y le podremos, y tomaremos venganza de él!»

20:11 Pero Yahvé está conmigo, cual campeón poderoso. Y así mis perseguidores tropezarán impotentes; se avergonzarán mucho de su imprudencia: confusión eterna, inolvidable.

20:12 ¡Oh Yahvé Sebaot, juez de lo justo, que escrutas los riñones y el corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.

20:13 Cantad a Yahvé, alabad a Yahvé, porque ha salvado la vida de un pobrecillo de manos de malhechores.

Salmo : Sal 69 (68)

R// Señor, que me escuche tu gran bondad.

69:1 Del maestro de coro. Según la melodía: «Lirios..». De David.

69:2 ¡Sálvame, oh Dios, porque las aguas me llegan hasta el cuello!

69:3 Me hundo en el cieno del abismo, sin poder hacer pie; he llegado hasta el fondo de las aguas, y las olas me anegan.

69:4 Estoy exhausto de gritar, arden mis fauces, mis ojos se consumen de esperar a mi Dios.

69:5 Son más que los cabellos de mi cabeza los que sin causa me odian; más duros que mis huesos los que me hostigan sin razón. (¿Lo que yo no he robado tengo que devolver?)

69:6 Tú, oh Dios, mi torpeza conoces, no se te ocultan mis ofensas.

69:7 ¡No se avergüencen por mí los que en ti esperan, oh Yahvé Sebaot! ¡No sufran confusión por mí los que te buscan, oh Dios de Israel!

69:8 Pues por ti sufro el insulto, y la vergüenza cubre mi semblante;

69:9 para mis hermanos soy un extranjero, un desconocido para los hijos de mi madre;

69:10 pues me devora el celo de tu casa, y caen sobre mí los insultos de los que te insultan.

69:11 Si mortifico mi alma con ayuno, se me hace un pretexto de insulto;

69:12 si tomo un sayal por vestido, para ellos me convierto en burla,

69:13 cuento de los que están sentados a la puerta, y copla de los que beben licor fuerte.

69:14 Mas mi oración hacia ti, Yahvé, en el tiempo propicio: por tu gran amor, oh Dios, respóndeme, por la verdad de tu salvación.

69:15 ¡Sácame del cieno, no me hunda, escape yo a los que me odian, a las honduras de las aguas!

69:16 ¡El flujo de las aguas no me anegue no me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca!

69:17 ¡Respóndeme, Yahvé, pues tu amor es bondad; en tu inmensa ternura vuelve a mí tus ojos;

69:18 no retires tu rostro de tu siervo, que en angustias estoy, pronto, respóndeme;

69:19 acércate a mi alma, rescátala, por causa de mis enemigos, líbrame!

69:20 Tú conoces mi oprobio, mi vergüenza y mi afrenta, ante ti están todos mis opresores.

69:21 El oprobio me ha roto el corazón y desfallezco. Espero compasión, y no la hay, consoladores, y no encuentro ninguno.

69:22 Veneno me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre.

69:23 ¡Que su mesa ante ellos se convierta en un lazo, y su abundancia en una trampa;

69:24 anúblense sus ojos y no vean, haz que sus fuerzas sin cesar les fallen!

69:25 Derrama tu enojo sobre ellos, los alcance el ardor de tu cólera;

69:26 su recinto quede hecho un desierto, en sus tiendas no haya quien habite:

69:27 porque acosan al que tú has herido, y aumentan la herida de tu víctima.

69:28 Culpa añade a su culpa, no tengan más acceso a tu justicia;

69:29 del libro de la vida sean borrados, no sean inscritos con los justos.

69:30 Y yo desdichado, dolorido, ¡tu salvación, oh Dios, me restablezca!

69:31 El nombre de Dios celebraré en un cántico, le ensalzaré con la acción de gracias;

69:32 y más que un toro agradará a Yahvé, más que un novillo con cuernos y pezuñas.

69:33 Lo han visto los humildes y se alegran; ¡viva vuestro corazón, los que buscáis a Dios!

69:34 Porque Yahvé escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos.

69:35 ¡Alábenle los cielos y la tierra, el mar y cuanto bulle en él!

69:36 Pues salvará Dios a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá: habitarán allí y las poseerán;

69:37 la heredará la estirpe de sus siervos, los que aman su nombre en ella morarán.

Segunda Lectura : Rm 5, 12-15

5:12 Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;

5:13 - porque, hasta la ley, había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa no habiendo ley;

5:14 con todo, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir...

5:15 Pero con el don no sucede como con el delito. Si por el delito de uno solo murieron todos ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre todos!

Evangelio : Mt 10, 26-33

10:26 «No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse.

10:27 Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados.

10:28 «Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.

10:29 ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre.

10:30 En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.

10:31 No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.

10:32 «Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos;

10:33 pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.