Lecturas del Día - 27/06/2026
SÁBADO DE LA XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO o SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA, obispo y doctor de la Iglesia
Primera Lectura : Lam 2, 2. 10-14. 18-19
No se encontró el libro para la sigla: Lam
Salmo : Sal 74 (73)
R// No olvides sin remedio la vida de los pobres.
74:1 Poema. De Asaf. ¿Por qué has de rechazar, oh Dios, por siempre, por qué humear de cólera contra el rebaño de tu pasto?
74:2 Acuérdate de la comunidad que de antiguo adquiriste, la que tú rescataste, tribu de tu heredad, y del monte Sión donde pusiste tu morada.
74:3 Guía tus pasos a estas ruinas sin fin: todo en el santuario lo ha devastado el enemigo.
74:4 En el lugar de tus reuniones rugieron tus adversarios, pusieron sus enseñas, enseñas
74:5 que no se conocían, en el frontón de la entrada. Machetes en bosque espeso,
74:6 a una cercenaban sus jambas, y con hacha y martillo desgajaban.
74:7 Prendieron fuego a tu santuario, por tierra profanaron la mansión de tu nombre.
74:8 Dijeron en su corazón: «¡Destruyámoslos en bloque!» Quemaron en la tierra todo lugar de santa reunión.
74:9 No vemos nuestras enseñas, no existen ya profetas, ni nadie entre nosotros que sepa hasta cuándo.
74:10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, provocará el adversario? ¿Ultrajará tu nombre por siempre el enemigo?
74:11 ¿Por qué retraes tu mano, y en tu seno retienes escondida tu diestra?
74:12 Oh Dios, mi rey desde el principio, autor de salvación en medio de la tierra,
74:13 tú hendiste el mar con tu poder, quebraste las cabezas de los montruos en las aguas;
74:14 tú machacaste las cabezas de Leviatán y las hiciste pasto de las fieras;
74:15 tú abriste manantiales y torrentes, y secaste ríos inagotables;
74:16 tuyo es el día, tuya también la noche, tú la luna y el sol estableciste,
74:17 tú trazaste todos los confines de la tierra, el verano y el invierno tú formaste.
74:18 Recuérdalo, Yahvé: provoca el enemigo, tu nombre ultraja un pueblo necio.
74:19 No entregues a la bestia el alma de tu tórtola, la vida de tus pobres no olvides para siempre.
74:20 Piensa en la alianza, que están llenos los rincones del país de guaridas de violencia.
74:21 ¡No vuelva cubierto de vergüenza el oprimido; el humilde y el pobre puedan loar tu nombre!
74:22 ¡Alzate, oh Dios, a defender tu causa, acuérdate del necio que te provoca todo el día!
74:23 No olvides el griterío de tus adversarios, el clamor de tus agresores que crece sin cesar!
Evangelio : Mt 8, 5-17
8:5 Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó
8:6 diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos».
8:7 Dícele Jesús: «Yo iré a curarle».
8:8 Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano.
8:9 Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: "Vete", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace».
8:10 Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande.
8:11 Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos,
8:12 mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes».
8:13 Y dijo Jesús al centurión: «Anda; que te suceda como has creído». Y en aquella hora sanó el criado.
8:14 Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre.
8:15 Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle.
8:16 Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos,
8:17 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.
Misa vespertina del XIII Domingo del Tiempo Ordinario
Primera Lectura : 2 Re 4, 8-11. 14-16a
No se encontró el libro para la sigla: 2 Re
Salmo : Sal 89 (88)
R// Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
89:1 Poema. De Etán el indígena.
89:2 El amor de Yahvé por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad.
89:3 Pues tú dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi lealtad.
89:4 «Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:
89:5 Para siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad em edad he erigido tu trono». Pausa.
89:6 Los cielos celebran, Yahvé, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos.
89:7 Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahvé, quién a Yahvé se iguala entre los hijos de los dioses?
89:8 Dios temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su corte.
89:9 Yahvé, Dios Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahvé, tu lealtad te circunda.
89:10 Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes;
89:11 tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo.
89:12 Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste;
89:13 tú creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu nombre.
89:14 Tuyo es el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha;
89:15 Justicia y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro marchan.
89:16 Dichoso el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro caminan, oh Yahvé;
89:17 en tu nombre se alegran todo el día, en tu justicia se entusiasman.
89:18 Pues tú eres el esplendor de su potencia, por tu favor exaltas nuestra frente;
89:19 sí, de Yahvé nuestro escudo; del Santo de Israel es nuestro rey.
89:20 Antaño hablaste tú en visión a tus amigos, y dijiste: «He prestado mi asistencia a un bravo, he exaltado a un elegido de mi pueblo.
89:21 «He encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;
89:22 mi mano será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.
89:23 «No le ha de sorprender el enemigo, el hijo de iniquidad no le oprimirá;
89:24 yo aplastaré a sus adversarios ante él, heriré a los que le odian.
89:25 «Mi lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;
89:26 pondré su mano sobre el mar, sobre los ríos su derecha.
89:27 «El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!
89:28 Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra.
89:29 «Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;
89:30 estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los cielos.
89:31 «Si sus hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,
89:32 si profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,
89:33 «castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,
89:34 mas no retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.
89:35 «No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios;
89:36 una vez he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!
89:37 «Su estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,
89:38 por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo». Pausa.
89:39 Pero tú has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;
89:40 has desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su diadema.
89:41 Has hecho brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has convertido;
89:42 le han saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus vecinos.
89:43 A sus adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has llenado de gozo;
89:44 has embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.
89:45 Le has quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has derribado;
89:46 has abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. Pausa.
89:47 ¿Hasta cuándo te esconderás, Yahvé? ¿arderá tu furor por siempre como fuego?
89:48 Recuerda, Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos de Adán.
89:49 ¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la garra del seol? Pausa.
89:50 ¿Dónde están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu lealtad?
89:51 Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno todos los dardos de los pueblos;
89:52 así ultrajan tus enemigos, Yahvé, así ultrajan las huellas de tu ungido.
89:53 ¡Bendito sea Yahvé por siempre! ¡Amén! ¡Amén!
Segunda Lectura : Rm 6, 3-4. 8-11
6:3 ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?
6:4 Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.
6:8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él,
6:9 sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.
6:10 Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; mas su vida, es un vivir para Dios.
6:11 Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.
Evangelio : Mt 10, 37-42
10:37 «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
10:38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí.
10:39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
10:40 «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado.
10:41 «Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá.
10:42 «Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».