Lecturas del Día - 28/06/2026
XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura : 2 Re 4, 8-11. 14-16a
No se encontró el libro para la sigla: 2 Re
Salmo : Sal 89 (88)
R// Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
89:1 Poema. De Etán el indígena.
89:2 El amor de Yahvé por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad.
89:3 Pues tú dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi lealtad.
89:4 «Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:
89:5 Para siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad em edad he erigido tu trono». Pausa.
89:6 Los cielos celebran, Yahvé, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos.
89:7 Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahvé, quién a Yahvé se iguala entre los hijos de los dioses?
89:8 Dios temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su corte.
89:9 Yahvé, Dios Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahvé, tu lealtad te circunda.
89:10 Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes;
89:11 tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo.
89:12 Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste;
89:13 tú creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu nombre.
89:14 Tuyo es el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha;
89:15 Justicia y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro marchan.
89:16 Dichoso el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro caminan, oh Yahvé;
89:17 en tu nombre se alegran todo el día, en tu justicia se entusiasman.
89:18 Pues tú eres el esplendor de su potencia, por tu favor exaltas nuestra frente;
89:19 sí, de Yahvé nuestro escudo; del Santo de Israel es nuestro rey.
89:20 Antaño hablaste tú en visión a tus amigos, y dijiste: «He prestado mi asistencia a un bravo, he exaltado a un elegido de mi pueblo.
89:21 «He encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;
89:22 mi mano será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.
89:23 «No le ha de sorprender el enemigo, el hijo de iniquidad no le oprimirá;
89:24 yo aplastaré a sus adversarios ante él, heriré a los que le odian.
89:25 «Mi lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;
89:26 pondré su mano sobre el mar, sobre los ríos su derecha.
89:27 «El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!
89:28 Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra.
89:29 «Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;
89:30 estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los cielos.
89:31 «Si sus hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,
89:32 si profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,
89:33 «castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,
89:34 mas no retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.
89:35 «No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios;
89:36 una vez he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!
89:37 «Su estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,
89:38 por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo». Pausa.
89:39 Pero tú has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;
89:40 has desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su diadema.
89:41 Has hecho brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has convertido;
89:42 le han saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus vecinos.
89:43 A sus adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has llenado de gozo;
89:44 has embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.
89:45 Le has quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has derribado;
89:46 has abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. Pausa.
89:47 ¿Hasta cuándo te esconderás, Yahvé? ¿arderá tu furor por siempre como fuego?
89:48 Recuerda, Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos de Adán.
89:49 ¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la garra del seol? Pausa.
89:50 ¿Dónde están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu lealtad?
89:51 Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno todos los dardos de los pueblos;
89:52 así ultrajan tus enemigos, Yahvé, así ultrajan las huellas de tu ungido.
89:53 ¡Bendito sea Yahvé por siempre! ¡Amén! ¡Amén!
Segunda Lectura : Rm 6, 3-4. 8-11
6:3 ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?
6:4 Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.
6:8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él,
6:9 sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.
6:10 Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; mas su vida, es un vivir para Dios.
6:11 Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.
Evangelio : Mt 10, 37-42
10:37 «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
10:38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí.
10:39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
10:40 «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado.
10:41 «Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá.
10:42 «Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».
I Vísperas del oficio de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, apóstoles
Primera Lectura : Hch 12, 1-11
12:1 Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos.
12:2 Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan.
12:3 Al ver que esto les gustaba a los judíos, llegó también a prender a Pedro. Eran los días de los Azimos.
12:4 Le apresó, pues, le encarceló y le confió a cuatro escuadras de cuatro soldados para que le custodiasen, con la intención de presentarle delante del pueblo después de la Pascua.
12:5 Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba insistentemente por él a Dios.
12:6 Cuando ya Herodes le iba a presentar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas; también había ante la puerta unos centinelas custodiando la cárcel.
12:7 De pronto se presentó el Angel del Señor y la celda se llenó de luz. Le dio el ángel a Pedro en el costado, le despertó y le dijo: «Levántate aprisa». Y cayeron las cadenas de sus manos.
12:8 Le dijo el ángel: «Cíñete y cálzate las sandalias». Así lo hizo. Añadió: «Ponte el manto y sígueme».
12:9 Y salió siguiéndole. No acababa de darse cuenta de que era verdad cuanto hacía el ángel, sino que se figuraba ver una visión.
12:10 Pasaron la primera y segunda guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. Esta se les abrió por sí misma. Salieron y anduvieron hasta el final de una calle. Y de pronto el ángel le dejó.
12:11 Pedro volvió en sí y dijo: «Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de las manos de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos».
Salmo : Sal 34 (33)
R// El Señor me libró de todas mis ansias.
34:1 De David. Cuando fingiéndose demente ante Abimélek, fue despachado por él y se marchó.
34:2 Alef. Bendeciré a Yahvé en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza;
34:3 Bet. en Yahvé mi alma se gloría, ¡óiganlo los humildes y se alegren!
34:4 Guimel. Engrandeced conmigo a Yahvé, ensalcemos su nombre todos juntos.
34:5 Dálet. He buscado a Yahvé, y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores.
34:6 He. Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su semblante.
34:7 Zain. Cuando el pobre grita, Yahvé oye, y le salva de todas sus angustias.
34:8 Jet. Acampa el ángel de Yahvé en torno a los que le temen y los libra.
34:9 Tet. Gustad y ved qué bueno es Yahvé, dichoso el hombre que se cobija en él.
34:10 Yod. Temed a Yahvé vosotros, santos suyos, que a quienes le temen no les falta nada.
34:11 Kaf. Los ricos quedan pobres y hambrientos, mas los que buscan a Yahvé de ningún bien carecen.
34:12 Lámed. Venid, hijos, oídme, el temor de Yahvé voy a enseñaros.
34:13 Mem. ¿Quién es el hombre que apetece la vida, deseoso de días para gozar de bienes?
34:14 Nun. Guarda del mal tu lengua, tus labios de decir mentira;
34:15 Sámek. apártate del mal y obra el bien, busca la paz y anda tras ella.
34:16 Ain. Los ojos de Yahvé sobre los justos, y sus oídos hacia su clamor,
34:17 Pe el rostro de Yahvé contra los malhechores, para raer de la tierra su memoria.
34:18 Sade. Cuando gritan aquéllos, Yahvé oye, y los libra de todas sus angustias;
34:19 Qof. Yahvé está cerca de los que tienen roto el corazón. él salva a los espíritus hundidos.
34:20 Res. Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libera Yahvé;
34:21 Sin. todos sus huesos guarda, no será quebrantado ni uno solo.
34:22 Tau. La malicia matará al impío, los que odian al justo lo tendrán que pagar.
34:23 Yahvé rescata el alma de sus siervos, nada habrán de pagar los que en él se cobijan.
Segunda Lectura : 2 Tim 4, 6-8. 17-18
No se encontró el libro para la sigla: 2 Tim
Evangelio : Mt 16, 13-19
16:13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?»
16:14 Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas».
16:15 Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?»
16:16 Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo».
16:17 Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
16:18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
16:19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».