Lecturas del Día - 11/07/2026
SAN BENITO, abad, patrono de Europa
Primera Lectura : Prov 2, 1-9
No se encontró el libro para la sigla: Prov
Salmo : Sal 34 (33)
R// Bendigo al Señor en todo momento.
34:1 De David. Cuando fingiéndose demente ante Abimélek, fue despachado por él y se marchó.
34:2 Alef. Bendeciré a Yahvé en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza;
34:3 Bet. en Yahvé mi alma se gloría, ¡óiganlo los humildes y se alegren!
34:4 Guimel. Engrandeced conmigo a Yahvé, ensalcemos su nombre todos juntos.
34:5 Dálet. He buscado a Yahvé, y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores.
34:6 He. Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su semblante.
34:7 Zain. Cuando el pobre grita, Yahvé oye, y le salva de todas sus angustias.
34:8 Jet. Acampa el ángel de Yahvé en torno a los que le temen y los libra.
34:9 Tet. Gustad y ved qué bueno es Yahvé, dichoso el hombre que se cobija en él.
34:10 Yod. Temed a Yahvé vosotros, santos suyos, que a quienes le temen no les falta nada.
34:11 Kaf. Los ricos quedan pobres y hambrientos, mas los que buscan a Yahvé de ningún bien carecen.
34:12 Lámed. Venid, hijos, oídme, el temor de Yahvé voy a enseñaros.
34:13 Mem. ¿Quién es el hombre que apetece la vida, deseoso de días para gozar de bienes?
34:14 Nun. Guarda del mal tu lengua, tus labios de decir mentira;
34:15 Sámek. apártate del mal y obra el bien, busca la paz y anda tras ella.
34:16 Ain. Los ojos de Yahvé sobre los justos, y sus oídos hacia su clamor,
34:17 Pe el rostro de Yahvé contra los malhechores, para raer de la tierra su memoria.
34:18 Sade. Cuando gritan aquéllos, Yahvé oye, y los libra de todas sus angustias;
34:19 Qof. Yahvé está cerca de los que tienen roto el corazón. él salva a los espíritus hundidos.
34:20 Res. Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libera Yahvé;
34:21 Sin. todos sus huesos guarda, no será quebrantado ni uno solo.
34:22 Tau. La malicia matará al impío, los que odian al justo lo tendrán que pagar.
34:23 Yahvé rescata el alma de sus siervos, nada habrán de pagar los que en él se cobijan.
Evangelio : Mt 19, 27-29
19:27 Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?»
19:28 Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
19:29 Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.
Misa vespertina del XV Domingo del Tiempo Ordinario
Primera Lectura : Is 55, 10-11
55:10 Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer,
55:11 así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí de vacío, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envié.
Salmo : Sal 65 (64)
R// La semilla cayó en tierra buena, y dio fruto.
65:1 Del maestro de coro. Salmo. De David. Cántico.
65:2 A ti se debe la alabanza, oh Dios, en Sión. A ti el voto se te cumple,
65:3 tú que escuchas la oración. Hasta ti toda carne viene
65:4 con sus obras culpables; nos vence el peso de nuestras rebeldías, pero tú las borras.
65:5 Dichoso tu elegido, tu privado, en tus atrios habita. ¡Oh, hartémonos de los bienes de tu Casa, de las cosas santas de tu Templo!
65:6 Tú nos responderás con prodigios de justicia, Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los confines de la tierra, y de las islas lejanas;
65:7 tú que afirmas los montes con tu fuerza, de potencia ceñido,
65:8 y acallas el estruendo de los mares, el estruendo de sus olas. Están los pueblos en bullicio,
65:9 por tus señales temen los que habitan los confines, a las puertas de la mañana y de la tarde haces tú gritar de júbilo.
65:10 Tú visitas la tierra y la haces rebosar, de riquezas la colmas. El río de Dios va lleno de agua, tú preparas los trigales. Así es como la preparas:
65:11 riegas sus surcos, allanas sus glebas, con lluvias la ablandas, bendices sus renuevos.
65:12 Tú coronas el año con tu benignidad, de tus rodadas cunde la grosura;
65:13 destilan los pastos del desierto, las colinas se ciñen de alegría;
65:14 las praderas se visten de rebaños, los valles se cubren de trigo; ¡y los gritos de gozo, y las canciones!
Segunda Lectura : Rm 8, 18-23
8:18 Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros.
8:19 Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios.
8:20 La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontaneamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza
8:21 de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
8:22 Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto.
8:23 Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo.
Evangelio : Mt 13, 1-23
13:1 Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar.
13:2 Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera.
13:3 Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar.
13:4 Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron.
13:5 Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra;
13:6 pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron.
13:7 Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron.
13:8 Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta.
13:9 El que tenga oídos, que oiga».
13:10 Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?»
13:11 El les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.
13:12 Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
13:13 Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
13:14 En ellos se cumple la profecía de Isaías: Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis.
13:15 Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane.
13:16 «¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!
13:17 Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.
13:18 «Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador.
13:19 Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino.
13:20 El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría;
13:21 pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida.
13:22 El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto.
13:23 Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».