Lecturas del Día - 13/07/2026
LUNES DE LA XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SAN ENRIQUE
Primera Lectura : Is 1, 10-17
1:10 Oíd una palabra de Yahvé, regidores de Sodoma. Escuchad una instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
1:11 «¿A mí qué, tanto sacrificio vuestro? - dice Yahvé -. Harto estoy de holocaustos de carneros y de sebo de cebones; y sangre de novillos y machos cabríos no me agrada,
1:12 cuando venís a presentaros ante mí. ¿Quién ha solicitado de vosotros esa pateadura de mis atrios?
1:13 No sigáis trayendo oblación vana: el humo del incienso me resulta detestable. Novilunio, sábado, convocatoria: no tolero falsedad y solemnidad.
1:14 Vuestros novilunios y solemnidades aborrece mi alma: me han resultado un gravamen que me cuesta llevar.
1:15 Y al extender vosotros vuestras palmas, me tapo los ojos por no veros. Aunque menudeéis la plegaria, yo no oigo. Vuestras manos están de sangre llenas:
1:16 lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal,
1:17 aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda.
Salmo : Sal 50 (49)
R// Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
50:1 Salmo. De Asaf. El Dios de los dioses, Yahvé, habla y convoca a la tierra desde oriente hasta occidente.
50:2 Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios resplandece,
50:3 viene nuestro Dios y no se callará. Delante de él, un fuego que devora, en torno a él, violenta tempestad;
50:4 convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra para juzgar a su pueblo.
50:5 «¡Congregad a mis fieles ante mí, los que mi alianza con sacrificio concertaron!»
50:6 Anuncian los cielos su justicia, porque es Dios mismo el juez. Pausa.
50:7 «Escucha, pueblo mío, que hablo yo, Israel, yo atestiguo contra ti, yo, Dios, tu Dios.
50:8 «No es por tus sacrificios por lo que te acuso: ¡están siempre ante mí tus holocaustos!
50:9 No tengo que tomar novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos.
50:10 «Pues mías son todas las fieras de la selva, las bestias en los montes a millares;
50:11 conozco todas las aves de los cielos, mías son las bestias de los campos.
50:12 «Si hambre tuviera, no habría de decírtelo, porque mío es el orbe y cuanto encierra.
50:13 ¿Es que voy a comer carne de toros, o a beber sangre de machos cabríos?
50:14 «Sacrificio ofrece a Dios de acción de gracias, cumple tus votos al Altísimo;
50:15 e invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria».
50:16 Pero al impío Dios le dice: «¿Qué tienes tú que recitar mis preceptos, y tomar en tu boca mi alianza,
50:17 tú que detestas la doctrina, y a tus espaldas echas mis palabras?
50:18 «Si a un ladrón ves, te vas con él, alternas con adúlteros;
50:19 sueltas tu boca al mal, y tu lengua trama engaño.
50:20 «Te sientas, hablas contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre.
50:21 Esto haces tú, ¿y he de callarme? ¿Es que piensas que yo soy como tú? Yo te acuso y lo expongo ante tus ojos.
50:22 «¡Entended esto bien los que olvidáis a Dios, no sea que yo arrebate y no haya quien libre!
50:23 El que ofrece sacrificios de acción de gracias me da gloria, al hombre recto le mostraré la salvación de Dios».
Evangelio : Mt 10, 34 — 11, 1
10:34 «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.
10:35 Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra;
10:36 y enemigos de cada cual serán los que conviven con él.
10:37 «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
10:38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí.
10:39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
10:40 «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado.
10:41 «Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá.
10:42 «Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».
11:1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.