Lecturas del Día - 25/07/2026
SANTIAGO, APÓSTOL
Primera Lectura : Hch 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2
4:33 Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía.
5:12 Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios en el pueblo... Y solían estar todos con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón,
5:27 Les trajeron, pues, y les presentaron en el Sanedrín. El Sumo Sacerdote les interrogó
5:28 y les dijo: «Os prohibimos severamente enseñar en ese nombre, y sin embargo vosotros habéis llenado Jerusalén con vuestra doctrina y queréis hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre».
5:29 Pedro y los apóstoles contestarón: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
5:30 El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros disteis muerte colgándole de un madero.
5:31 A éste le ha exaltado Dios con su diestra como Jefe y Salvador, para conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.
5:32 Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Espíritu Santo que ha dado Dios a los que le obedecen».
5:33 Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.
12:2 Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan.
Salmo : Sal 67 (66)
R// Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
67:1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico.
67:2 ¡Dios nos tenga piedad y nos bendiga, su rostro haga brillar sobre nosotros! Pausa.
67:3 Para que se conozcan en la tierra tus caminos, tu salvación entre todas las naciones.
67:4 ¡Te den, oh Dios, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!
67:5 Alégrense y exulten las gentes, pues tú juzgaz al mundo con justicia, con equidad juzgas a los pueblos, y a las gentes en la tierra gobiernas. Pausa.
67:6 ¡Te den, oh Dios, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!
67:7 La tierra ha dado su cosecha: Dios, nuestro Dios, nos bendice.
67:8 ¡Dios nos bendiga, y teman ante él todos los confines de la tierra!
Segunda Lectura : 2 Co 4, 7-15
4:7 Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros.
4:8 Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados;
4:9 perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados.
4:10 Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
4:11 Pues, aunque vivimos, nos vemos continuamente entregados a la muerte por causa de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
4:12 De modo que la muerte actúa en nosotros, mas en vosotros la vida.
4:13 Pero teniendo aquel espíritu de fe conforme a lo que está escrito: Creí, por eso hablé, también nosotros creemos, y por eso hablamos,
4:14 sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará con Jesús y nos presentará ante él juntamente con vosotros.
4:15 Y todo esto, para vuestro bien a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios.
Evangelio : Mt 20, 20-28
20:20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo.
20:21 El le dijo: «¿Qué quieres?» Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino».
20:22 Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?» Dícenle: «Sí, podemos».
20:23 Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.
20:24 Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos.
20:25 Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder.
20:26 No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor,
20:27 y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo;
20:28 de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».