Lecturas del Día - 10/08/2026
SAN LORENZO
Primera Lectura : 2 Co 9, 6-10
9:6 Mirad: el que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia.
9:7 Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni forzado, pues: Dios ama al que da con alegría.
9:8 Y poderoso es Dios para colmaros de toda gracia a fin de que teniendo, siempre y en todo, todo lo necesario, tengáis aún sobrante para toda obra buena.
9:9 Como está escrito: Repartió a manos llenas; dio a los pobres; su justicia permanece eternamente.
9:10 Aquel que provee de simiente al sembrador y de pan para su alimento, proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia.
Salmo : Sal 112 (111)
R// Dichoso el que se apiada y presta.
112:1 ¡Aleluya! Alef. ¡Dichoso el hombre que teme a Yahvé, Bet. que en sus mandamientos mucho se complace!
112:2 Guímel. Fuerte será en la tierra su estirpe, Dálet. bendita la raza de los hombres rectos.
112:3 He. Hacienda y riquezas en su casa, Vau. su justicia por siempre permanece.
112:4 Zain En las tinieblas brilla, como luz de los rectos, Jet. tierno, clemente y justo.
112:5 Tet. Feliz el hombre que se apiada y presta, Yod. y arregla rectamente sus asuntos.
112:6 Kaf. No, no será conmovido jamás, Lámed. en memoria eterna permanece el justo;
112:7 Mem. no tiene que temer noticias malas, Nun. firme es su corazón, en Yahvé confiado.
112:8 Sámek. Seguro está su corazón, no teme: Ain. al fin desafiará a sus adversarios.
112:9 Pe. Con largueza da a los pobres; Sade. su justicia por siempre permanece, Qof. su frente se levanta con honor.
112:10 Res. Lo ve el impío y se enfurece, Sin. rechinando sus dientes, se consume. Tau. El afán de los impíos se pierde.
Evangelio : Jn 12, 24-26
12:24 En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto.
12:25 El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna.
12:26 Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.