Lecturas del Día - 13/08/2026
JUEVES DE LA XIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera Lectura : Ez 12, 1-12
12:1 La palabra de Yahvé me fue dirigida en estos términos:
12:2 Hijo de hombre, tú vives en medio de la casa de rebeldía: tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son una casa de rebeldía.
12:3 Ahora, pues, hijo de hombre, prepárate un equipo de deportado y sal deportado en pleno día, a sus propios ojos. Saldrás del lugar en que te encuentras hacia otro lugar, ante sus ojos. Acaso vean que son una casa de rebeldía.
12:4 Arreglarás tu equipo como un equipo de deportado, de día, ante sus ojos. Y saldrás por la tarde, ante sus ojos, como salen los deportados.
12:5 Haz a vista de ellos un agujero en la pared, por donde saldrás.
12:6 A sus ojos, cargarás con tu equipaje a la espalda y saldrás en la oscuridad; te cubrirás el rostro para no ver la tierra, porque yo he hecho de ti un símbolo para la casa de Israel.
12:7 Yo hice como se me había ordenado; preparé de día mi equipo, como un equipo de deportado, y por la tarde hice un agujero en la pared con la mano. Y salí en la oscuridad, cargando con el equipaje a mis espaldas, ante sus ojos.
12:8 Por la mañana la palabra de Yahvé me fue dirigida en estos términos:
12:9 Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, esta casa de rebeldía: «Qué es lo que haces»?
12:10 Diles: Así dice el Señor Yahvé. Este oráculo se refiere a Jerusalén y a toda la casa de Israel que está en medio de ella.
12:11 Di: Yo soy un símbolo para vosotros; como he hecho yo, así se hará con ellos; serán deportados, irán al destierro.
12:12 El príncipe que está en medio de ellos cargará con su equipo a la espalda, en la oscuridad, y saldrá; horadarán la muralla para hacerle salir por ella; y se tapará la cara para no ver la tierra con sus propios ojos.
Salmo : Sal 78 (77)
R// ¡No olvidéis las acciones del Señor!
78:1 Poema. De Asaf. Escucha mi ley, pueblo mío, tiende tu oído a las palabras de mi boca;
78:2 voy a abrir mi boca en parábolas, a evocar los misterios del pasado.
78:3 Lo que hemos oído y que sabemos, lo que nuestros padres nos contaron,
78:4 no se lo callaremos a sus hijos, a la futura generación lo contaremos: Las alabanzas de Yahvé y su poder, las maravillas que hizo;
78:5 él estableció en Jacob un dictamen, y puso una ley en Israel; El había mandado a nuestros padres que lo comunicaran a sus hijos,
78:6 que la generación siguiente lo supiera, los hijos que habían de nacer; y que éstos se alzaran y se lo contaran a sus hijos,
78:7 para que pusieran en Dios su confianza, no olvidaran las hazañas de Dios, y sus mandamientos observaran;
78:8 para que no fueran, lo mismo que sus padres, una generación rebelde y revoltosa, generación de corazón voluble y de espíritu desleal a Dios.
78:9 Los hijos de Efraím, diestros arqueros, retrocedieron el día del combate;
78:10 no guardaban la alianza hecha con Dios, rehusaban caminar según su ley;
78:11 tenían olvidados sus portentos, las maravillas que él les hizo ver:
78:12 prodigios hizo a la vista de sus padres en el país de Egipto, en los campos de Tanis.
78:13 Hendió la mar y los pasó a través, contuvo las aguas como un dique;
78:14 de día los guiaba con la nube, y cada noche con resplandor de fuego;
78:15 en el desierto hendió las rocas, los abrevó a raudales sin medida;
78:16 hizo brotar arroyos de la peña y descender las aguas como ríos.
78:17 Pero ellos volvían a pecar contra él, a rebelarse contra el Altísimo en la estepa;
78:18 a Dios tentaron en su corazón reclamando manjar para su hambre.
78:19 Hablaron contra Dios; dijeron: «¿Será Dios capaz de aderezar una mesa en el desierto?
78:20 «Ved que él hirió la roca, y corrieron las aguas, fluyeron los torrentes: ¿podrá de igual modo darnos pan, y procurar carne a su pueblo?»
78:21 Entonces Yahvé lo oyó y se enfureció, un fuego se encendió contra Jacob, y la Cólera estalló contra Israel,
78:22 porque en Dios no habían tenido fe ni confiaban en su salvación.
78:23 Y a las nubes mandó desde lo alto, abrió las compuertas de los cielos;
78:24 hizo llover sobre ellos maná para comer, les dio el trigo de los cielos;
78:25 pan de Fuertes comió el hombre, les mandó provisión hasta la hartura.
78:26 Hizo soplar en los cielos el solano, el viento del sur con su poder atrajo,
78:27 y llovió sobre ellos carne como polvo, y aves como la arena de los mares;
78:28 las dejó caer en medio de su campo, en torno a sus moradas.
78:29 Comieron hasta quedar bien hartos, así satisfizo su avidez;
78:30 mas aún no habían colmado su avidez, su comida estaba aún en su boca,
78:31 cuando la cólera de Dios estalló contra ellos: hizo estragos entre los más fuertes, y abatió a la flor de Israel.
78:32 Mas con todo pecaron todavía, en sus maravillas no tuvieron fe.
78:33 El consumió sus días con un soplo, y sus años con espanto.
78:34 Cuando los mataba, le buscaban, se convertían, se afanaban por él,
78:35 y recordaban que Dios era su roca, su redentor, el Dios Altísimo.
78:36 Mas le halagaban con su boca, y con su lengua le mentían;
78:37 su corazón no era fiel para con él, no tenían fe en su alianza.
78:38 El, con todo, enternecido, borraba las culpas y no exterminaba; bien de veces su cólera contuvo y no despertó todo su furor:
78:39 se acordaba de que ellos eran carne, un soplo que se va y no vuelve más.
78:40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, le irritaron en aquellas soledades!
78:41 Otra vez a tentar a Dios volvían, a exasperar al Santo de Israel;
78:42 no se acordaron de su mano, del día en que les libró del adversario;
78:43 cuando hizo en Egipto sus señales, en el campo de Tanis sus prodigios.
78:44 Trocó en sangre sus ríos y sus arroyos para que no bebiesen.
78:45 Tábanos les mandó que los comieron, y ranas que los infestaron;
78:46 entregó a la langosta sus cosechas, el fruto de su afán al saltamontes;
78:47 asoló con granizo sus viñedos, y con la helada sus sicómoros;
78:48 entregó sus ganados al pedrisco y a los rayos sus rebaños.
78:49 Lanzó contra ellos el fuego de su cólera, indignación, enojo y destrucción, tropel de mensajeros de desgracias;
78:50 libre curso dio a su ira. No preservó sus almas de la muerte, a la peste sus vidas entregó;
78:51 hirió en Egipto a todo primogénito, las primicias de la raza en las tiendas de Cam.
78:52 Y sacó a su pueblo como ovejas, cual rebaño los guió por el desierto;
78:53 los guió en seguro, sin temor, mientras el mar cubrió a sus enemigos;
78:54 los llevó a su término santo, a este monte que su diestra conquistó;
78:55 arrojó a las naciones ante ellos; a cordel les asignó una heredad, y estableció en sus tiendas las tribus de Israel.
78:56 Pero ellos le tentaron, se rebelaron contra el Dios Altísimo, se negaron a guardar sus dictámenes,
78:57 se extraviaron, infieles, lo mismo que sus padres, se torcieron igual que un arco indócil:
78:58 le irritaron con sus altos, con sus ídolos excitaron sus celos.
78:59 Dios lo oyó y se enfureció, desechó totalmente a Israel;
78:60 abandonó la morada de Silo, la tienda en que habitaba entre los hombres.
78:61 Mandó su fuerza al cautiverio, a manos del adversario su esplendor;
78:62 entregó su pueblo a la espada, contra su heredad se enfureció.
78:63 El fuego devoró a sus jóvenes, no hubo canto nupcial para sus vírgenes;
78:64 sus sacerdotes cayeron a cuchillo, sus viudas no entonaron lamentos.
78:65 Entonces despertó el Señor como un durmiente, como un bravo vencido por el vino;
78:66 hirió a sus adversarios en la espalda, les infligió un oprobio eterno.
78:67 Desechó la tienda de José, y no eligió a la tribu de Efraím;
78:68 mas eligió a la tribu de Judá, el monte Sión al cual amaba.
78:69 Construyó como las alturas del cielo su santuario, como la tierra que fundó por siempre.
78:70 Y eligió a David su servidor, le sacó de los apriscos del rebaño,
78:71 le trajo de detrás de las ovejas, para pastorear a su pueblo Jacob, y a Israel, su heredad.
78:72 El los pastoreaba con corazón perfecto, y con mano diestra los guiaba.
Evangelio : Mt 18, 21 — 19, 1
18:21 Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?»
18:22 Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».
18:23 «Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.
18:24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10,000 talentos.
18:25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase.
18:26 Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré."
18:27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.
18:28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: "Paga lo que debes."
18:29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: "Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré."
18:30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.
18:31 Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido.
18:32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste.
18:33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?"
18:34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía.
18:35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».
19:1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán.