Lecturas del Día - 21/08/2026
SAN PÍO X
Primera Lectura : Ez 37, 1-14
37:1 La mano de Yahvé fue sobre mí y, por su espíritu, Yahvé me sacó y me puso en medio de la vega, la cual estaba llena de huesos.
37:2 Me hizo pasar por entre ellos en todas las direcciones. Los huesos eran muy numerosos por el suelo de la vega, y estaban completamente secos.
37:3 Me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán vivir estos huesos?» Yo dije: «Señor Yahvé, tú lo sabes».
37:4 Entonces me dijo: «Profetiza sobre estos huesos. Les dirás: Huesos secos, escuchad la palabra de Yahvé.
37:5 Así dice el Señor Yahvé a estos huesos: He aquí que yo voy a hacer entrar el espíritu en vosotros, y viviréis.
37:6 Os cubriré de nervios, haré crecer sobre vosotros la carne, os cubriré de piel, os infundiré espíritu y viviréis; y sabréis que yo soy Yahvé».
37:7 Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras yo profetizaba se produjo un ruido. Hubo un estremecimiento, y los huesos se juntaron unos con otros.
37:8 Miré y vi que estaban recubiertos de nervios, la carne salía y la piel se extendía por encima, pero no había espíritu en ellos.
37:9 El me dijo: «Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre. Dirás al espíritu: Así dice el Señor Yahvé: Ven, espíritu, de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que vivan».
37:10 Yo profeticé como se me había ordenado, y el espíritu entró en ellos; revivieron y se incorporaron sobre sus pies: era un enorme, inmenso ejército.
37:11 Entonces me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan diciendo: Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para nosotros.
37:12 Por eso, profetiza. Les dirás: Así dice el Señor Yahvé: He aquí que yo abro vuestras tumbas; os haré salir de vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo al suelo de Israel.
37:13 Sabréis que yo soy Yahvé cuando abra vuestras tumbas y os haga salir de vuestras tumbas, pueblo mío.
37:14 Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestro suelo, y sabréis que yo, Yahvé, lo digo y lo haga, oráculo de Yahvé».
Salmo : Sal 107 (106)
R// Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
107:0 ¡Aleluya!
107:1 Dad gracias a Yahvé, porque es bueno, porque es eterno su amor.
107:2 Que lo digan los redimidos de Yahvé, los que él ha redimido del poder del adversario,
107:3 los que ha reunido de entre los países, de oriente y de poniente, del norte y mediodía.
107:4 En el desierto erraban, por la estepa, no encontraban camino de ciudad habitada;
107:5 hambrientos, y sedientos, desfallecía en ellos su alma.
107:6 Y hacia Yahvé gritaron en su apuro, y él los libró de sus angustias,
107:7 les condujo por camino recto, hasta llegar a ciudad habitada.
107:8 ¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
107:9 Porque él sació el alma anhelante, el alma hambrienta saturó de bienes.
107:10 Habitantes de tiniebla y sombra, cautivos de la miseria y de los hierros,
107:11 por haber sido rebeldes a las órdenes de Dios y haber despreciado el consejo del Altísimo,
107:12 él sometió su corazón a la fatiga, sucumbían, y no había quien socorriera.
107:13 Y hacia Yahvé gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias,
107:14 los sacó de la tiniebla y de la sombra, y rompió sus cadenas.
107:15 ¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
107:16 Pues las puertas de bronce quebrantó, y los barrotes de hierro hizo pedazos.
107:17 Embotados de resultas de sus yerros, miserables a causa de sus culpas,
107:18 todo manjar les daba náusea, tocaban ya a las puertas de la muerte.
107:19 Y hacia Yahvé gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias;
107:20 su palabra envió para sanarlos y arrancar sus vidas de la fosa.
107:21 ¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
107:22 Ofrezcan sacrificios de acción de gracias, y sus obras pregonen con gritos de alegría.
107:23 Los que a la mar se hicieron en sus naves, llevando su negocio por las muchas aguas,
107:24 vieron las obras de Yahvé, sus maravillas en el piélago.
107:25 Dijo, y suscitó un viento de borrasca, que entumeció las olas;
107:26 subiendo hasta los cielos, bajando hasta el abismo, bajo el peso del mal su alma se hundía;
107:27 dando vuelcos, vacilando como un ebrio, tragada estaba toda su pericia.
107:28 Y hacia Yahvé gritaron en su apuro, y él los sacó de sus angustias;
107:29 a silencio redujo la borrasca, y las olas callaron.
107:30 Se alegraron de verlas amansarse, y él los llevó hasta el puerto deseado.
107:31 ¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
107:32 ¡Ensálcenle en la asamblea del pueblo, en el concejo de los ancianos le celebren!
107:33 El cambia los ríos en desierto, y en suelo de sed los manantiales,
107:34 la tierra fértil en salinas, por la malicia de sus habitantes.
107:35 Y él cambia el desierto en un estanque, y la árida tierra en manantial.
107:36 Allí asienta a los hambrientos, y ellos fundan una ciudad habitada.
107:37 Y siembran campos, plantan viñas, que producen sus frutos de cosecha.
107:38 El los bendice y crecen mucho y no deja que mengüen sus ganados.
107:39 Menguados estaban, y abatidos por la tenaza del mal y la aflicción.
107:40 El que vierte desprecio sobre príncipes, los hacía errar por caos sin camino.
107:41 Mas él recobra de la miseria al pobre, aumenta como un rebaño las familias;
107:42 los hombres rectos lo ven y se recrean, y toda iniquidad cierra su boca.
107:43 ¿Hay algún sabio? ¡Que garde estas cosas, y comprenda el amor de Yahvé!
Evangelio : Mt 22, 34-40
22:34 Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo,
22:35 y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba:
22:36 «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?»
22:37 El le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
22:38 Este es el mayor y el primer mandamiento.
22:39 El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
22:40 De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».