Lecturas del Día - 22/08/2026
SANTA MARÍA REINA
Primera Lectura : Ez 43, 1-7a
43:1 Me condujo luego hacia el pórtico, el pórtico que miraba a oriente,
43:2 y he aquí que la gloria del Dios de Israel llegaba de la parte de oriente, con un ruido como el ruido de muchas aguas, y la tierra resplandecía de su gloria.
43:3 Esta visión era como la que yo había visto cuando vine para la destrucción de la ciudad, y también como lo que había visto junto al río Kebar. Entonces caí rostro en tierra.
43:4 La gloria de Yahvé entró en la Casa por el pórtico que mira a oriente.
43:5 El espíritu me levantó y me introdujo en el atrio interior, y he aquí que la gloria de Yahvé llenaba la Casa.
43:6 Y oí que alguien me hablaba desde la Casa, mientras el hombre permanecía en pie junto a mí.
43:7 Me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde se posa la planta de mis pies. Aquí habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre; y la casa de Israel, así como sus reyes, no contaminarán más mi santo nombre con sus prostituciones y con los cadáveres de sus reyes,
Salmo : Sal 85 (84)
R// La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.
85:1 Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo.
85:2 Propicio has sido, Yahvé, con tu tierra, has hecho volver a los cautivos de Jacob;
85:3 has quitado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados, Pausa.
85:4 has retirado todo tu furor, has desistido del ardor de tu cólera.
85:5 ¡Haznos volver, Dios de nuestra salvación, cesa en tu irritación contra nosotros!
85:6 ¿Vas a estar siempre airado con nosotros? ¿Prolongarás tu cólera de edad en edad?
85:7 ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije?
85:8 ¡Muéstranos tu amor, Yahvé, y danos tu salvación!
85:9 Voy a escuchar de qué habla Dios. Sí, Yahvé habla de paz para su pueblo y para sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen.
85:10 Ya está cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en nuestra tierra.
85:11 Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan;
85:12 la Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.
85:13 El mismo Yahvé dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;
85:14 La Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.
Evangelio : Mt 23, 1-12
23:1 Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos
23:2 y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos.
23:3 Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen.
23:4 Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas.
23:5 Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto;
23:6 quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
23:7 que se les salude en las plazas y que la gente les llame "Rabbí".
23:8 «Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos.
23:9 Ni llaméis a nadie "Padre"vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo.
23:10 Ni tampoco os dejéis llamar "Directores", porque uno solo es vuestro Director: el Cristo.
23:11 El mayor entre vosotros será vuestro servidor.
23:12 Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.
Misa vespertina del XXI Domingo del Tiempo Ordinario
Primera Lectura : Is 22, 19-23
22:19 Te empujaré de tu peana y de tu pedestal te apearé.
22:20 Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías.
22:21 Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.
22:22 Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá.
22:23 Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre.
Salmo : Sal 138 (137)
R// Señor, tu misericordia es eterna.
138:1 De David. Te doy gracias, Yahvé, de todo corazón, pues tú has escuchado las palabras de mi boca. En presencia de los ángeles salmodio para ti,
138:2 hacia tu santo Templo me prosterno. Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad, pues tu promesa ha superado tu renombre.
138:3 El día en que grité, tú me escuchaste, aumentaste la fuerza en mi alma.
138:4 Te dan gracias, Yahvé, todos los reyes de la tierra, porque oyen las promesas de tu boca;
138:5 y cantan los caminos de Yahvé: «¡Qué grande la gloria de Yahvé!
138:6 ¡Excelso es Yahvé, y ve al humilde, al soberbio le conoce desde lejos!»
138:7 Si ando en medio de angustias, tú me das la vida, frente a la cólera de mis enemigos, extiendes tú la mano y tu diestra me salva:
138:8 Yahvé lo acabará todo por mí. ¡Oh Yahvé, es eterno tu amor, no dejes la obra de tus manos!
Segunda Lectura : Rm 11, 33-36
11:33 ¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!
11:34 En efecto, ¿quién conoció el pensamiento de Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le dio primero que tenga derecho a la recompensa?
11:35 Porque de él, por él y para él son todas las cosas. ¡A él la gloria por los siglos! Amén.
Evangelio : Mt 16, 13-20
16:13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?»
16:14 Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas».
16:15 Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?»
16:16 Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo».
16:17 Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
16:18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
16:19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
16:20 Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo.