Lecturas del Día - 03/09/2026
SAN GREGORIO MAGNO
Primera Lectura : 1 Co 3, 18-23
3:18 ¡Nadie se engañe! Si alguno entre vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio, para llegar a ser sabio;
3:19 pues la sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios. En efecto, dice la Escritura: El que prende a los sabios en su propia astucia.
3:20 Y también: El Señor conoce cuán vanos son los pensamientos de los sabios.
3:21 Así que, no se gloríe nadie en los hombres, pues todo es vuestro:
3:22 ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro;
3:23 y vosotros, de Cristo y Cristo de Dios.
Salmo : Sal 24 (23)
R// Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
24:1 Salmo. De David. De Yahvé es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en él habitan;
24:2 que él lo fundó sobre los mares, él lo asentó sobre los ríos.
24:3 ¿Quién subirá al monte de Yahvé?, ¿quién podrá estar en su recinto santo?
24:4 El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura.
24:5 El logrará la bendición de Yahvé, la justicia del Dios de su salvación.
24:6 Tal es la raza de los que le buscan, los que van tras tu rostro, oh Dios de Jacob. Pausa.
24:7 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
24:8 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahvé, el fuerte, el valiente, Yahvé, valiente en la batalla.
24:9 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
24:10 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahvé Sebaot, él es el rey de gloria. Pausa
Evangelio : Lc 5, 1-11
5:1 Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios,
5:2 cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes.
5:3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
5:4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar».
5:5 Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes».
5:6 Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse.
5:7 Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.
5:8 Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador».
5:9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado.
5:10 Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres».
5:11 Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.