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Lecturas del Día - 12/09/2026

SÁBADO DE LA XXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Tiempo Ordinario Semana XXIII Verde

Primera Lectura : 1 Co 10, 14-22

10:14 Por eso, queridos, huid de la idolatría.

10:15 Os hablo como a prudentes. Juzgad vosotros lo que digo.

10:16 La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?

10:17 Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan.

10:18 Fijaos en el Israel según la carne. Los que comen de las víctimas ¿no están acaso en comunión con el altar?

10:19 ¿Qué digo, pues? ¿Que lo inmolado a los ídolos es algo? O ¿que los ídolos son algo?

10:20 Pero si lo que inmolan los gentiles, ¡lo inmolan a los demonios y no a Dios! Y yo no quiero que entréis en comunion con los demonios.

10:21 No podéis beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.

10:22 ¿O es que queremos provocar los celos del Señor? ¿Somos acaso más fuertes que él?

Salmo : Sal 116 (115)

R// Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

116:0 ¡Aleluya!

116:1 Yo amo, porque Yahvé escucha mi voz suplicante;

116:2 porque hacia mí su oído inclina el día en que clamo.

116:3 Los lazos de la muerte me aferraban, me sorprendieron las redes del seol; en angustia y tristeza me encontraba,

116:4 y el nombre de Yahvé invoqué: ¡Ah, Yahvé, salva mi alma!

116:5 Tierno es Yahvé y justo, compasivo nuestro Dios;

116:6 Yahvé guarda a los pequeños, estaba yo postrado y me salvó.

116:7 Vuelve, alma mía, a tu reposo, porque Yahvé te ha hecho bien.

116:8 Ha guardado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, y mis pies de mal paso.

116:9 Caminaré en la presencia de Yahvé por la tierra de los vivos.

116:10 ¡Tengo fe, aún cuando digo: «Muy desdichado soy»!,

116:11 yo que he dicho en mi consternación: «Todo hombre es mentiroso».

116:12 ¿Cómo a Yahvé podré pagar todo el bien que me ha hecho?

116:13 La copa de salvación levantaré, e invocaré el nombre de Yahvé.

116:14 Cumpliré mis votos a Yahvé, ¡sí, en presencia de todo su pueblo!

116:15 Mucho cuesta a los ojos de Yahvé la muerte de los que le aman.

116:16 ¡Ah, Yahvé, yo soy tu siervo, tu siervo, el hijo de tu esclava, tú has soltado mis cadenas!

116:17 Sacrificio te ofreceré de acción de gracias, e invocaré el nombre de Yahvé.

116:18 Cumpliré mis votos a Yahvé, sí, en presencia de todo su pueblo,

116:19 en los atrios de la Casa de Yahvé, en medio de ti, Jerusalén.

Evangelio : Lc 6, 43-49

6:43 «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno.

6:44 Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas.

6:45 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.

6:46 «¿Por qué me llamáis: "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo?

6:47 «Todo el que venga a mí y oiga mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante:

6:48 Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada.

6:49 Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa».

Misa vespertina del XXIV Domingo del Tiempo Ordinario

Verde

Primera Lectura : Eclo 27, 30 — 28, 7

No se encontró el libro para la sigla: Eclo

Salmo : Sal 103 (102)

R// El Señor es compasivo y misericordioso.

103:1 De David. Bendice a Yahvé, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre,

103:2 bendice a Yahvé, alma mía, no olvides sus muchos beneficios.

103:3 El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,

103:4 rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura,

103:5 satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila.

103:6 Yahvé, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos,

103:7 manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas.

103:8 Clemente y compasivo es Yahvé, tardo a la cólera y lleno de amor;

103:9 no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor;

103:10 no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.

103:11 Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen;

103:12 tan lejos como está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías.

103:13 Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahvé para quienes le temen;

103:14 que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.

103:15 ¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;

103:16 pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.

103:17 Mas el amor de Yahvé desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su justicia para los hijos de sus hijos,

103:18 para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.

103:19 Yahvé en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.

103:20 Bendecid a Yahvé, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra.

103:21 Bendecid a Yahvé, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.

103:22 Bendecid a Yahvé, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice a Yahvé, alma mía!

Segunda Lectura : Rm 14, 7-9

14:7 Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco muere nadie para sí mismo.

14:8 Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ya vivamos ya muramos, del Señor somos.

14:9 Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos.

Evangelio : Mt 18, 21-35

18:21 Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?»

18:22 Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».

18:23 «Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.

18:24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10,000 talentos.

18:25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase.

18:26 Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré."

18:27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.

18:28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: "Paga lo que debes."

18:29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: "Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré."

18:30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.

18:31 Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido.

18:32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste.

18:33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?"

18:34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía.

18:35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».