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Lecturas del Día - 13/09/2026

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Tiempo Ordinario Semana XXIV Verde

Primera Lectura : Eclo 27, 30 — 28, 7

No se encontró el libro para la sigla: Eclo

Salmo : Sal 103 (102)

R// El Señor es compasivo y misericordioso.

103:1 De David. Bendice a Yahvé, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre,

103:2 bendice a Yahvé, alma mía, no olvides sus muchos beneficios.

103:3 El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,

103:4 rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura,

103:5 satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila.

103:6 Yahvé, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos,

103:7 manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas.

103:8 Clemente y compasivo es Yahvé, tardo a la cólera y lleno de amor;

103:9 no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor;

103:10 no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.

103:11 Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen;

103:12 tan lejos como está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías.

103:13 Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahvé para quienes le temen;

103:14 que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.

103:15 ¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;

103:16 pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.

103:17 Mas el amor de Yahvé desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su justicia para los hijos de sus hijos,

103:18 para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.

103:19 Yahvé en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.

103:20 Bendecid a Yahvé, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra.

103:21 Bendecid a Yahvé, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.

103:22 Bendecid a Yahvé, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice a Yahvé, alma mía!

Segunda Lectura : Rm 14, 7-9

14:7 Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco muere nadie para sí mismo.

14:8 Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ya vivamos ya muramos, del Señor somos.

14:9 Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos.

Evangelio : Mt 18, 21-35

18:21 Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?»

18:22 Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».

18:23 «Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.

18:24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10,000 talentos.

18:25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase.

18:26 Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré."

18:27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.

18:28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: "Paga lo que debes."

18:29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: "Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré."

18:30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.

18:31 Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido.

18:32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste.

18:33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?"

18:34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía.

18:35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».