Lecturas del Día - 26/10/2026
LUNES DE LA XXX SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria
Primera Lectura : Ef 4, 32 — 5, 8
4:32 Sed más bien buenos entre vosotros, entrañables, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo.
5:1 Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos,
5:2 y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma.
5:3 La fornicación, y toda impureza o codicia, ni siquiera se mencione entre vosotros, como conviene a los santos.
5:4 Lo mismo de la grosería, las necedades o las chocarrerías, cosas que no están bien; sino más bien, acciones de gracias.
5:5 Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso - que es ser idólatra - participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios.
5:6 Que nadie os engañe con vanas razones, pues por eso viene le cólera de Dios sobre los rebeldes.
5:7 No tengáis parte con ellos.
5:8 Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz;
Salmo : Sal 1
R// Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
1:1 ¡Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta,
1:2 mas se complace en la ley de Yahvé, su ley susurra día y noche!
1:3 Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien.
1:4 ¡No así los impíos, no así! Que ellos son como paja que se lleva el viento.
1:5 Por eso, no resistirán en el Juicio los impíos, ni los pecadores en la comunidad de los justos.
1:6 Porque Yahvé conoce el camino de los justos, pero el camino de los impíos se pierde.
Evangelio : Lc 13, 10-17
13:10 Estaba un sábado enseñando en una sinagoga,
13:11 y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse.
13:12 Al verla Jesús, la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad».
13:13 Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios.
13:14 Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: «Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado».
13:15 Replicóle el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?
13:16 Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?»
13:17 Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.